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domingo, 18 de abril de 2010

EL VOLCAN EYJAFLLAJOKULL.HISTORIAS ANUNCIADAS

Hemos introducido una entrada sobre los volcanes de El Hierro en este enlace.

El volcán Eyjafjallajokull está situado entre dos glaciares en el sur de Islandia. El contacto del magma con el hielo del glaciar ha provocado una enorme explosión que ha levantado una columna de vapor de siete kilómetros de altura y que ha colapsado el tráfico aéreo de medio mundo.

Islandia es una isla formada por la actividad volcánica. El Fimmvorduhals, no 'vomitaba' lava desde 1823 y se encuentra situado bajo el hielo, entre los glaciares de Eyjafjalla y Mýrdal, unos 120 kilómetros al este de Reikiavik.

Yo he vivido algunos volcanes y me fascinan. Los de la Isla de El Hierro o La Palma han retenido mi atención muchos años y muchos viajes. Pero si recuerdo dos volcanes con especial admiración son El Arenal de Costa Rica y el Pacaya en Guatemala.

Una noche andábamos por el pueblo de la Fortuna, tomando copas por los bares de la pequeña ciudad reconstruida tras las últimas erupciones de El Arenal. Era bien entrada la noche, una noche limpia centroamericana, de pronto el aire tembló con una enorme explosión y comenzaron a llover piedras sobre los tejados, la gente corría y otra enorme explosión rompió algunos cristales. Era el Arenal que desató su enorme furia de piedras y cenizas, a los lejos se vía el espectáculo, llamas y chispas como si de una gran atracción de las Fallas se tratase. Espectacular.

Hace un par de años, estábamos desayunando en nuestro hotel de Antigua en Guatemala, yo andaba disparando mi cámara sobre las flores del jardín y de repente un enorme estruendo, al levantar la vista, vimos como el Pacaya humeaba y vomitaba cenizas. Lejos de asustarnos corrimos a buscar a nuestro guía y, sorpresa, como nosotros, miles de personas empezaron a desplazarse hacia el Volcán. Tras tres horas de ascensión llegamos a la base de la lava entre explosiones y olores sulfurosos. Era un expectáculo ver a la gente del pueblo y los turistas mezclados en extasiantes júbilo. Sin miedo. Se nos hizo de noche y bajamos con las luces que desprendían las pantallas de nuestro móviles. Era algo increíble. Una procesión de miles de personas bajando por la falda de un volcán en erupción. No lo olvidaré nunca. Lo de Islandia será un volcán mediático, lo de cetroamericana es la vida misma.

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