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domingo, 5 de diciembre de 2010

SWAYAMBHUNATH. EL TEMPLO DE LOS MONOS. NEPAL

Subir los escalones que nos elevan hasta la cima de “El Templo de los Monos”, es una experiencia impagable en esta caótica ciudad de Katmandú. Mezcla de vida cotidiana con experiencias turística, mezcla y fusión del hinduismo y el budismo coronado bajo una misma aura en esta ciudad fascinante.

Cada centímetro de pared, cada rincón del lugar esta ricamente grabado con manos sabias y antiguas y a cada paso una imagen real de esta Nepal medieval nos sorprende, el vendedor de aves, los monos brincando, los monjes que rezan, los hinduistas con sus ritos, los budistas rodeando su stupa, los turistas que lo fotografiamos todo…

Recomiendo subir a la colina cuando el sol comienza a despuntar y la ciudad de Kahmandú se despierta allí abajo. Al ascender vamos viendo como el gran rayo celestial de Buda, destructor de la ignorancia e iluminador de nuestro camino, corona la stupa con su color dorado y como los ojos de Buda nos guían en nuestra larga ascensión. Un ascensión que hacen millones de personas desde el siglo XVII cuando fue construida.

Todo el mundo camina contando cuentas, haciendo rodar las oraciones bajo el sonido “on mani padme hum”, la eterna oración budista. Es una esquina se alza, dicen, la estatua de Buda má antigua que se conozco, aunque yo lo dude por la escasa protección que se le procesa. Junto a la gran stupa los templos hindus, como la diosa Hariti o las diosas Jamuna y Ganga, reinas de los ríos.

Regresamos bajando las mismas escaleras cuando ya Katmandu se ha despertado y el aire esta impregnado de olores a incienso y frutas, los monos se baten en recogida y los peregrinos enfilan las escaleras camino de su trabajo diario después de haber rendido tributo a las deidades de la montaña.



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