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sábado, 8 de junio de 2013

EL GRAN VIAJE DE LA HUMANIDAD (IV).LA PARSIMONIA


CUARTA ENTREGA DE ESTA SAGA QUE VENGO RELATANDO, tenéis las otra en este enlace.

Guillermo de Oackland fue un erudito que vivió allá por el medievo, un tipo bastante científico y filosófico que enuncio que "Pluritas no est ponenda sine necessitate". Y a esa visión del mundo que él tenia se la llamó Parsimonia. En concreto que si un suceso sencillo ocurre con una probabilidad específica, varios sucesos pueden suceder con probabilidades multiplicadas, pero en general los sucesos sencillos ocurren de forma más común que los complejos. Fijaos si sabía el tio.

En cuestión de viajes pongo el ejemplo:  si yo viajo varias veces al año a Pamplona, lo más normal es que, la mayoría de las veces, lo haga por la autopista que me lleva directo de Barcelona a Pamplona e improbablemente para hacer ese camino, me desvie primero a Valencia y después por Teruel llegue a Zaragoza y Navarra. Es posible que algún viaje lo haga así, por que necesito pasar primero por Valencia, pero es del todo improbable.

Y eso, comúnmente adoptado es lo que hace la naturaleza. Cuando tiende a cambiar lo hace por el camino más fácil, sin dar grandes vueltas. La ciencia y los científicos, aprovechan este principio para dar grandes saltos al pasado. ¿Vamos cogiéndolo?. Y eso usaron Cavalli-Sforza y Edwards  en 1964 para clasificar y hacer el primer árbol genealógico de nuestros antepasados humanos. Estudiaron poblaciones de todo el mundo y al clasificarlas por su genes, se dieron cuenta que europeos y asiáticos estábamos muy cerca genéticamente y que los africanos estaban más lejos. Conclusión: nuestros primos africanos fueron los primeros. Y los demás nos fuimos separando a lo largo del tiempo, incluido los australianos.

Por ello cuando digo, no afirmo ya que sigo siendo un ignorante lector, que Adán y Eva no se conocieron, lo único que quiero decir, es que en esos sucesivos saltos, el homínido se fue transformando de Erectus a Australopitecus, de ahí a Sapiens,... hasta nuestros días, y en ese tránsito, fue cuando los descendientes de Eva, más antigua y de Adán, más moderno, se conocieron, se cruzaron en sus caminos, procrearon y lo mejor de todo, se multiplicaron por el mundo, Y como la paridad de genes en la procreación es al 50% para papa y mama, después de miles de años, al investigar mis genes, se tienen muchas más posibilidades de que estén emparentados con mi amiga Nuria que vive en Chile que con mi vecino de arriba.

Y dicho esto, el próximo capitulo realmente quiero explicaros como nos multiplicamos por el mundo. 

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