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miércoles, 7 de mayo de 2014

UN NATURALISTA TRAS LOS PASOS DE DARWIN (V). LA TEORIA DE LA EVOLUCIÓN SE DEBATE EN OXFORD.


Recién llegado con Ecowildlife de nuestra escapada al mundo de Charles Darwin en Londres, me apetece recoger en el blog aquellos instantes que hicieron temblar nuestra pacata sociedad en esta última entrega de "tras los pasos de Darwin".

Poco antes de que “la Teoría de la Evolución” viera la luz, en una carta que escribió a su amigo Joseph Hooker, Darwin confesó que se sentía «como un hombre a punto de confesar un crimen». No era para menos. En la Inglaterra victoriana del siglo XIX, la idea de que todas las especies vivas —incluyendo el ser humano— no habían sido engendradas de un día para otro por la mano de Dios, sino que habían evolucionado durante millones de años mediante un proceso de selección natural, suponía una insolente blasfemia.

Desde el momento de su publicación  'El Origen de las Especies' en 1859  la sociedad británica se horrorizó, Darwin tuvo que sufrir humillaciones y desdenes entre otros, el de verse caricaturizado sobre el cuerpo de un mono.  La Iglesia Anglicana denunció que su aportación científica “constituía la visión más degradante del ser humano jamás concebida” y  tacho de perversas todas sus aseveraciones.

El 28 de Junio de 1860 tanto el obispo Wilberforce, “enemigo de científico de Charles Darwin y  Huxley, ferviente seguidor, amigo y denominado “el pitbull de Darwin”,  formaban parte de una reunión de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia en la que un autor, Charles Daubeny, leyó uno de sus artículos en los que se mencionaba la teoría de Darwin en la biblioteca de la veja universidad de Oxford ante casi 500 visitantes. Huxley, Owen y otros se enzarzaron en una breve discusión acerca de la evolución, pero la cosa quedó en agua de borrajas; Huxley decidió contestar a los argumentos de Owen (creador del museo de Historia Natural de Londres y otro de los que se oponían a las teorías de Darwin),  por escrito con pruebas científicas, y se negó a seguir discutiendo. Sin embargo, el obispo Wilberforce decidió dirigirse a los miembros de la Asociación dos días después, el sábado 30 de Junio, para explicar por qué la teoría de Darwin no se sostenía.

Al parecer, en el conato de debate entre Huxley y Owen de unos días antes, Huxley había afirmado algo del estilo de que lo importante era la verdad y los hechos, y que para él no significaría nada personalmente conocer que uno de sus ancestros había sido, por ejemplo, un gorila. De manera que Wilberforce terminó su discurso el sábado haciendo una broma al respecto, para convertir a Huxley en objeto de burla, haciendo una pregunta a Huxley que pasaría a la posteridad y que Wilberforce probablemente lamentaría más adelante: ¿Preferiría entonces el Sr. Huxley descender de un mono por parte de padre o por parte de madre?.

Esto dio a Huxley la oportunidad de decir que antes preferiría ser familia de un simio que de un hombre como el propio obispo, que utilizaba tan vilmente sus habilidades oratorias para tratar de destruir, mediante una muestra de autoridad, una discusión libre sobre lo que era o no verdad, y le recordó que en lo que se refiere a las ciencias físicas la “autoridad” siempre había acabado siendo destronada por la investigación, como podía verse en los casos de la astronomía y la geología. A continuación, atacó los argumentos del obispo y mostró cómo no se correspondían con los hechos, y cómo el obispo no sabía nada de lo que había estado hablando.  Esa postura acabo de decantar el debate sobre los amigos y seguidores de Darwin y sus teoría.

Las cosas siempre se exageran con el tiempo, no siendo cierto que este debate haya creado un antes y un después en la aceptación de las ideas de Darwin y sus partidarios; sin embargo sí parece haber sido un punto de inflexión para el cambio que se produjo en las ciencias de la evolución y en nuestro conocimiento de cómo es el planeta en que vivimos y de cómo evolucionamos los seres vivos en nuestro tránsito sobre el.


2 comentarios:

  1. No voy a entrar en discusión sobre quien tiene razón. Pero si voy a hacer un comentario sobre una contradicción que observo en el bloguero.
    En tú último párrafo dices: "el planeta en que vivimos y de cómo evolucionamos los seres vivos en nuestro tránsito sobre el.
    Me voy a centrar en la palabra "tránsito". Acción de transitar. Movimiento de personas o vehículos de un lugar a otro.
    Pues aquí es donde está la contradicción, si transitamos sobre este planeta, entiendo que solo es una etapa hacia otro estado. Estás dando la razón al obispo y tirando por tierra la evolución. Reflexiona, amigo.

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  2. "evolucionar en el tránsito" es una frase no una palabra sacada de contexto navarro, como os gusta a los borrokas tragiversar. Somos monos evolucionados y cada vez que discuto contigo de esto lo tengo más claro. No obstante veo en ut obstinada manía de criticar el evolucionismo que eres capaz de aliarte incluso con el clero, jajaja, quue jodio ácrata estas echo

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