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miércoles, 6 de abril de 2016

TENERIFE: PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD DE LA CIUDAD DE LA LAGUNA

Fachadas centenarias

Cuando uno pasea por ciudades latinoamericanas como Quito, Cuenca, Lima  y algunas otras, se trae recuerdos de las Islas Canarias, pero no solo de sus acentos y su clima sino también de su arquitectura que uno vió antes en el Triana en Gran Canaria o en Santa Cruz de La Palma, pero sobre todo, en San Cristóbal de La Laguna, ciudad declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad pasando a formar parte del conjunto de ciudades españolas premiadas con este galardón cultural.

San Cristóbal, fue la primera ciudad trazada a cuadrícula y diseñada con instrumentos de navegación marítima y a cordel, esta es una de las características diferenciadoras de esta ciudad tinerfeña fundada en 1497 por el Adelantado Don Alonso Fernández de Lugo. Luego este modelo se utilizo para construir la mayoría de ciudades que los españoles levantaron en América. Ese fue un adelanto a su tiempo, en una época triste y dominada por la religión, este adelanto arquitectónico era de carácter puramente humanista y avanzado a su tiempo.  Era una ciudad construída para uso del hombre y para su confort, evitando la redundancia de calles alrededor de la iglesia o catedral como hasta entonces se construía en toda Europa.

Al ser un centro neurálgico de comunicaciones con el nuevo mundo, en sus calles, además de labradores y artesanos, habitaban caballeros, licenciados, escribanos, regidores y eclesiásticos que convergían en un nivel de comunicación y cultural también ajeno a lo que se vivía en la península.

Iglesia de la Concepción

Pasear por sus calles peatonales cuadriculadas y ver sus fachadas multicolores lindamente ataviadas, nos llevan definitivamente al continente americano y sin embargo, y pese a estar cerca del aeropuerto y de la capital tinerfeña, Santa Cruz, no es muy visitada. Merece la pena pararse en la iglesia de la Concepción o en el Convento de San Agustín, ambos del siglos XVI o visitar la catedral del principios del siglo pasado, también una joya flamenca del XVI, el Cristo de La Laguna en el convento franciscano; de igual forma edificios civiles como la Casa Salazar o el Palacio de Nava o el mismo ayuntamiento, y en el tránsito, detenerse delante de las fachadas, fotografiar los colores de sus casas o escuchar la dulce tonadilla del hablar canario de los jóvenes universitarios que desde hace dos siglos llenan de cultura ese enclave canario, mientras tomamos un cafe "lechhe y lechhe" en alguna céntrica terraza. Si, lo garantizo, merece la pena pararse en esta hermosa villa canaria.

En Julio volveremos a visitarla, si queréis más información os la dejo en ese enlace.

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