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martes, 25 de abril de 2017

TANZANIA: LLEGA LA GRAN MIGRACIÓN AL PARQUE NACIONAL DE SERENGETI


La primera vez que visite en safari el Parque Nacional de Serengeti en Tanzania tuve la sensación de que llegaba aun lugar donde el tiempo se había detenido para siempre, quizás fue también porque era mi primera visita a África y mis ojos no se acababan de acostumbrar a tanta inmensidad y belleza.

Corría el mes de Marzo y nos encontramos la migración justo en el centro del parque, millones de herbívoros que se movían al unísono y acompasadamente al ritmo de las lluvias. Porque cuando llueve en Serengeti, la vida brota al instante. Crece la hierba, hay comida para los herbívoros, para los carnívoros, para todas las criaturas de la tierra y el paraíso abre sus puertas a todos los que le quieran visitar. Pero si la visita se hace ne la época seca, otro gallo nos canta. La soledad de las planicies agudiza el instinto de los cazadores, las escasas presas temen ser sorprendidas en cualquier momento y el ojo avizor es el estado más importante de toda la fauna.

Antaño, nos apostamos junto al río Grumeti, donde los cocodrilos aguardan pacientemente su comida que me recuerda aquella película de National Geographic; “Las mareas del Kirawira”,  donde los enormes saurios devoraban uno tras uno a los indefensos ñus que se atrevían a cruzar sus aguas  y aquellos que se escapaban eran cazados sin remisión en la orilla opuesta por las emboscadas de los leones. Ahora nos apostamos en el cetro de Serengeti cerca del Seronera para batir nuestro record histórico de seis leopardos en las orillas del rio y varias manadas de leones una de ellas con más de 25 individuos. El Seronera, trae la vida al centro del Serengeti en época seca y los felinos lo saben mejor que nadie.

En el los meses de lluvias también se produce la paridera anual de los herbívoros y cada ñu, cada gacela o cada cebra  va acompañada de un pequeño vástago que tiene escasas posibilidades de sobrevivir esa primavera, otros cazadores como hienas y guepardos o licaones esperan ese momento. Ahora son ellos los temidos cazadores los que deben comenzar a traer sus crias para que comiencen a comer carne cuando lleguen los herviboros en un par de meses. Pese a todo, pese a la crueldad de eso magníficos instantes de safari, la vida en Serengeti se regenera cada ejercicio, las inmensas manadas se mueves como las manecillas de un reloj entre su enorme extensión y Maasai Mara al norte  devolviendo a la naturaleza el gran espectáculo de la vida y de la muertes del que hemos disfrutado estos días en Tanzania. Os dejo todas las fotos en este enlace y os recuerdo que el proximomes de agosto salimos a Kenia a seguir la migración en Masai Mara.

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