India: Gatos que comen gatos

 

Un hembra joven de leopardo acecha a un grupo de pavos reales, en el bosque urbano de Jaipur

En Jaipur, los leopardos se comportan como animales urbanos y hacen presa habitual en perros y gatos, incluso cazándolos en las casas, donde la gente los mantiene como mascotas

Un gran felino ronda por la franja fronteriza, cada vez más difusa, entre lo urbano y lo salvaje. Patrulla por un parquin, en el límite entre el bosque y un polígono industrial.  Aquí, sus presas habituales escasean, pero un gato callejero despistado puede ser atrapado por un cazador tan eficiente como él mismo, pero a mucha mayor escala.

Esta es una escena que, en los últimos días, se produce casi a diario en Cabañas de Yepes, un pueblo toledano que un lince ibérico llamado Veneno ha incluido en su zona de campeo.  Aún presentes en la dieta del leopardo, en la ciudad en la que se sitúa esta observación, los gatos callejeros no abundan tanto como en otros lugares del mundo, pero otros mamíferos sí que habitan en los barrios periféricos: nilgais, los gigantescos antílopes indios; langures y, sobre todo perros cimarrones, prosperan aprovechando los desperdicios humanos.

Langures, madre e hijo, en el barrio adyacente al bosque de Jhalana, en Jaipur

En Jaipur, como en otras grandes ciudades indias, como Mumbay o Udaipur, los leopardos se comportan como animales urbanos y hacen presa habitual en perros y gatos, incluso cazándolos en las casas, donde la gente los mantiene como mascotas. Más allá del impacto emocional que nos produce perder a una mascota por la acción de un depredador o de la empatía que podamos sentir al ver animales con los que mantenemos vínculos muy estrechos, desde hace milenios, en este país asiático, se puede dar incluso el caso de que un leopardo deprede sobre una persona. Prácticamente cada semana, recibo noticias de ataques de leopardos a humanos en las zonas rurales de la India.
Perra paria descansando en un rincón del Fuerte Amber (Jaipur)

No obstante, ese conflicto se convierte en una realidad dura, pero aceptable gracias a la concepción hinduista del mundo y, en la India, los humanos y la fauna salvaje llevan milenios coexistiendo: mientras que su población humana crece hasta convertir el país en el más poblado del mundo, su megafauna sigue en un estado de conservación envidiable, desde el punto de vista occidental. En un mundo distópico superpoblado, la India sería la mejor versión posible. En ella los androides no soñarían con ovejas eléctricas, porque los animales reales continuarían existiendo.

He seguido con atención la polémica desatada estos días por la depredación de gatos domésticos por parte del lince Veneno y no puedo evitar volver a comparar la actitud con la que nos enfrentamos a estos conflictos entre humanos y fauna salvaje con la que los afrontan en aquel país asiático…y siempre salimos perdiendo. Viajar abre la mente y sería recomendable que, tanto las autoridades responsables de la conservación de nuestra preciosa fauna amenazada, como los ciudadanos sensibles al bienestar animal recurriesen a esa apertura mental para resolver discrepancias que nos impiden avanzar en la conservación de la biodiversidad. No podemos consentir un futuro en el tengamos que soñar con linces eléctricos. 

En diciembre salimos de nuevo  a los territorios del tigre y del leopardo en India, si quieres acompañarnos tienes toda la información en este enlace.


La conservación de la biodiversidad, incluso en ambientes urbanos, es fundamental para nuestra propia supervivencia como especie. Vídeo de leopardos en Jaipur.

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