Lima en el tiempo: Un paseo melancólico al compás de Chabuca, Vargas Llosa y la historia del Perú


Déjame que te cuente, viajero, que Lima no es una ciudad que simplemente se visita; Lima es una herida abierta de belleza, una nostalgia que se camina y se evoca al compás de un vals eterno mientras su aire huele a harina de pescado y garua húmeda. 


Existe una urbe de asfalto y prisa, pero debajo de ella, agazapada entre la neblina, late la ciudad colonial y romántica que Chabuca Granda inmortalizó en sus versos, un refugio de balcones tallados, olor a jazmines y un río que alguna vez fue cantarón. Iniciar este viaje de la mano de ECOWILDLIFE TRAVEL  es cruzar el Puente de Piedra, sobre un río Rímac que hoy corre silencioso, pero cuyas barandas aún guardan el eco de los pasos elegantes de Victoria Angulo, aquella musa afroperuana que inspiró La flor de la canela y que derramaba lisura mientras cruzaba del puente a la alameda. Desde allí, el camino nos arrastra de manera natural hacia el distrito del Rímac, donde la Alameda de los Descalzos se alza como un escenario donde el tiempo decidió detenerse. Caminar entre sus estatuas de mármol bajo la eterna garúa limeña es habitar un cuadro antiguo, un rincón melancólico donde los faroles coloniales se encienden para alumbrar los fantasmas de esa Lima de veras que ya no existe, pero que se resiste al olvido.


El regreso hacia el Centro Histórico nos devuelve a la Plaza Mayor, donde la mirada se eleva inevitablemente hacia los balcones de cajón que adornan las viejas casonas, guardianes de madera que atesoran los secretos de mil quimeras y antiguas jaranas criollas.

Sin embargo, el alma de Chabuca no se queda estancada en el centro de la ciudad; viaja hacia el sur, impulsada por la brisa del Pacífico, hasta refugiarse en el distrito bohemio de Barranco. Allí, el Puente de los Suspiros y la Bajada de Baños nos reciben con el crujido de la madera, el aroma a salitre y las buganvilias que caen de los acantilados, recordándonos que Lima es, por encima de todo, una ciudad para ser oída, una melodía gris y hermosa que solo se revela ante quienes se atreven a recorrerla con audífonos puestos, un pisco sour en la mano y la melancolía grabada en el corazón. 

"Mientras corre la mañana su recuerdo juguetea / y con alegre retozo el caballo pajarea / fina garúa de junio, le besa las dos mejillas / y cuatro cascos cantando van camino de Amancaes. / ¡Qué hermoso que es mi chalán, cuán elegante y garboso / sujeta la fina rienda de seda que es blanca y roja!" 

Esa misma brisa marina nos conduce inevitablemente hacia los acantilados vecinos de Miraflores, donde el paisaje limeño se tiñe ahora con la nostalgia literaria de Mario Vargas Llosa o la tristeza romántica de Brays Echenique. 

Caminar hoy por el Malecón, contemplando el abismo verde que cae hacia el océano, es revivir los paseos juveniles de Los cachorros o los encuentros furtivos de La tía Julia y el escribidor. Miraflores conserva, entre sus parques modernos y sus calles arborizadas, el fantasma de aquella juventud de los años cincuenta, una época de heladerías, cines antiguos y primeros amores que el Nobel peruano inmortalizó, convirtiendo este rincón de la ciudad en un mapa de papel y memoria donde el rugido de las olas del Pacífico musicaliza los recuerdos de una Lima que crecía mirando al mar.

Para comprender del todo este lazo indestructible entre el pasado y el presente, el viaje debe desviarse finalmente hacia Pueblo Libre, donde el Museo Larco aguarda resguardado por una impresionante mansión virreinal del siglo XVIII, coronada por buganvilias de un fucsia encendido. Traspasar sus puertas no es solo entrar a una galería de arte precolombino; es sumergirse en la cosmovisión y el misticismo de los antiguos peruanos a través de cinco mil años de historia labrada en oro, plata y cerámica mochica. El silencio reverente de sus salas y la belleza conmovedora de sus piezas arqueológicas despiertan una melancolía distinta, más profunda y ancestral, recordándonos que la Lima que cantaba Chabuca y la que escribían Vargas Llosa o Echenique, son solo los capítulos más recientes de una tierra que lleva milenios transformando sus dolores, sus mitos y sus amores en arte eterno.

Os dejo más fotos de este viaje en este enlace.

El Museo Larco exhibe "más de 5000 años de historia del antiguo Perú", conectando a los visitantes con "la geografía del Perú y su cuna civilizatoria"

Déjame que te cuente, limeño
Déjame que te diga la gloriaDel ensueño que evoca la memoriaDel viejo puente, del río y la alamedaDéjame que te cuente, limeñoAhora que aún perfuma el recuerdoAhora que aún mece en su sueñoEl viejo puente el río y la alameda
Jazmines en el pelo y rosas en la caraAirosa caminaba la flor de la canelaDerramaba lisura y a su paso dejabaAroma de mixtura que en el pecho llevaba
Del puente a la alamedaMenudo pie la llevaPor la vereda que se estremeceAl ritmo de su caderaRecogía la risa de la brisa del ríoY al viento la lanzaba del puente a la alameda
Déjame que te cuente, limeño ¡ay!Deja que te diga moreno mi pensamientoA ver si así despiertas del sueñoDel sueño que entretiene, morenoTus sentimientos
Aspiras de la lisuraQue da la flor de canelaAdornada con jazminesMatizando tu hermosura
Alfombras de nuevo el puenteY engalanas la alamedaque el río acompasara tu paso por la vereda
Y recuerda que, jazmines en el pelo y rosas en la caraAirosa caminaba la flor de la canelaDerramaba lisura y a su paso dejabaAroma de mixtura que en el pecho llevaba
Del puente a la alamedaMenudo pie la llevaPor la vereda que se estremeceAl ritmo de su caderaRecogía la risa de la brisa del ríoY al viento la lanzaba del puente a la alameda

Chabuca Grande

Comentarios

  1. Muy interesante artículo José Luis,

    ResponderEliminar
  2. Muy entrañable. Qué bonito!!!

    ResponderEliminar
  3. Magnífico resumen de un día espectacular en Lima. Mil gracias!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti Mariola por haberme acompañado!

      Eliminar
  4. Vicente Aguilera Martínez19 de junio de 2026 a las 3:34

    Un precioso relato de un bonito día descubriendo una Lima entre un pasado que se aleja y un futuro que llegó. Afortunados !!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares