El día que la tierra contuvo el aliento: Un terremoto en el epicentro de Alhendín


Según confirmaría más tarde el Instituto Geográfico Nacional, estábamos justo en el epicentro de un terremoto de magnitud 5.0


Ayer la noche transcurría con la normalidad de cualquier reunión entre amigos. Estábamos en Alhendín (Granada), al aire libre, alargando la velada con una copa en la mano y la calma habitual de la Vega granadina. Nada hacía presagiar lo que venía. Pasar de la risa al silencio absoluto es cuestión de un segundo cuando la Tierra decide recordar quién manda.

Eran las 1:04 h cuando el suelo retumbó con violencia. No fue un temblor lejano; la sacudida fue seca, profunda y desgarradora. Según confirmaría más tarde el Instituto Geográfico Nacional, estábamos justo en el epicentro de un terremoto de magnitud 5.0 (registrado a escasa profundidad), el cual se dejó sentir en gran parte de Andalucía. En un abrir y cerrar de ojos, la distensión saltó por los aires: la conversación se congeló, el color desapareció de las caras y el pánico tomó el control. Hubo quien, por puro instinto, salió corriendo sin rumbo fijo mientras el mundo a nuestro alrededor parecía desarmarse.

Lo que vino después rozó lo irreal. La piscina, hasta entonces en calma, comenzó a agitarse violentamente creando verdaderas olas que rompían contra el bordillo. A su lado, los cipreses —tan firmes y estoicos siempre— se balanceaban de un lado a otro como juncos al viento. En ese instante, viendo la fuerza desatada de la naturaleza, me vino a la mente esa célebre frase literaria: por unos segundos, hasta los cipreses parecieron creer en Dios.

Imagen de los daños que ha dejado en la calle el terremoto con epicentro en Alhendín (Granada), del 15 de agosto de 2026.Junta de Andalucía / X
Afortunadamente, el seísmo no dejó víctimas personales. Sin embargo, la fuerza de la sacudida obligó a activar la fase de emergencia en la provincia, saldándose con diversos daños materiales: caídas de cornisas y elementos de fachadas, pequeñas grietas en edificios y desalojos preventivos en municipios vecinos como Las Gabias, además de una quincena de réplicas que mantuvieron en vilo a toda Granada durante la madrugada.

Fueron momentos eternos, de esos en los que el corazón te martillea el pecho y la mirada busca la de los demás para confirmar que no te lo estás imaginando. Granada nos dio un toque de atención, recordándonos lo frágiles que somos cuando la tierra bajo nuestros pies decide despertar.

Comentarios

  1. Hay qué sobreponerse y afrontar que la naturaleza es la propietaria del entorno donde vivimos.

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  2. Estamos pagando los abusos de la tierra madre e instamos echarle un pulso que jamás ganaremos y ya habéis se sacude un poco el polvo y la que puede liar vamos a pensar en cuidarla y respetarla un poco más porque sino nos atendremos a las consecuencias con un suspiro nos quita de en medio anoche nos lo ldemostro con el pepinazo y la tormenta ciudadanos de este mundo miremos por el planeta que se no va todo al carajo pensémonos bien ahí queda un saludo

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    1. que no tiene nada que ver con eso, hombre, que los terremotos son cosas de la tierra, no somos tan importantes como para pensar que encima causamos terremotos, no obstante muchas gracias por la colaboración

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  3. José Luis, No se puede explicar mejor. Como en cuestión de segundos pasas de la risa, a tremendo susto...... y te das cuenta de lo pequeños que somos en este mundo. Uuffff que miedo da!

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    1. muy pequeñitos, el dia antes nos movilizamos para ver un eclipse por millones y quisimos ser los reyes y en cuestión de segundos la tierra nos puso en su sitio, gracias por colaborar

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  4. Estar ahí y vivirlo en primera persona te hace darte cuenta de lo insignificantes que somos frente a la naturaleza. La tierra nos recordó, que por mucho que creamos tenerlo todo bajo control siempre hay una fuerza mayor que nunca podremos controlar y es la naturaleza.

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    1. nuestro planeta es dueño y señor de todo lo que sucede en su interior, incluso los seres más pequeños e insignificantes que somos nosotros, gracias por la colaboración¡

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