Páginas vistas en total

miércoles, 22 de junio de 2016

RUSIA (XI): LAS LEYENDAS DEL PENE DE RASPUTIN

El monje ortodoxo en el sótano donde fue asesinado

"La más grande maquina de amor de la época de los zares", como se llego a denominar al monje Rasputín por el grupo afro Boney M en su celebrada canción, tenía trampa y no era toro oro ( o pene ) lo que relucía. Esa es la conclusión que se nos antoja tras visitar el Palacio Yusupov donde fue asesinado el campesino "semianalfabeto de mirada demente y potente fuerza masculina".

Estas y otras conclusiones fueron publicadas en el libro "Grigori Rasputín: escondido y patente", escrito por el psicólogo Alexander Kotsiubinski. Y la verdad que al ver los retratos del principe Felix, de conocer su bisexualidad (al que nuestra querida guía Regina le llamar cariñosamene "el travieso")y de ver el lugar donde tuvo el encuentro entre este (del que parece ser que todo el mundo sabía que era amante del monje), y el sexual Rasputín, se nos despejan alguna dudas y podemos incluso llegar a pensar que el asesinato debió ser más un ataque de celos homosexuales del príncipe Yusupov que no una intriga de palacio.

El bixesual principe Yusupov y sus intrigantes amigos.

Pero al grano, lo que Alexander nos deja claro es que, "sin lugar a dudas que el auténtico Rasputín sufría de una potencia claramente disminuida y su conducta estaba dirigida a camuflarlo al máximo". Rasputín, que como descubrimos, tonto no era, gozaba de una excelente ubicación en la corte gracias a dos virtudes, sanador real y masturbador palaciego.

Con las mujeres lo tenía claro, no le gustaban, las rechazaba pero las utilizaba para su beneficio. Lo que hacía Rasputín era calentar al máximo a su pareja, sin llegar, salvo en contadas ocasiones, a la penetración. Cuando éstas ya estaban al punto de caramelo, él veía la luz, cesaba en las caricias y las obligaba a rezar para evitar el ardor y la calentura Probablemente, usó ese método con sus principales protectoras, la zarina Alejandra Fiódorovna y Anna Bírubova. Esos masajes eróticos eran una especie de medicina que aplicaba Rasputín para tratar a sus "pacientes".
Pero con lo que disfrutaba Rasputín era con los hombres. Lo reconocía sin problemas: "No sólo curo a las hembras, también a los hombres". Y con eso se perdió y perdió la cabeza por Félix Yusúpov. Y el principito, rico, engreído y protegido por sus familia, no dudo en matarlo ¿en un ataque de celos?. Muerto el perro se acabo la rabia, pero la leyenda cuenta que su inmenso pene de ¡¡ 30 centímetros!! fue cortado y guardado por alguien de su entorno y hoy, es expuesto como trofeo en el Museo del sexo erótico de San Petesburgo. Si tienen curiosidad vayan a verlo.

Y esta historia se la pueden creer o no, pero en el Palacio Yusupov, si lo visitan, encontraran, un viejo palacio imperial hermoso, guardianas rusas de aspecto fiero y bigotudo y algunas imágenes que seguramente le llevaran a estas mismas conclusiones que yo he llegado. Más fotos os dejo en ese enlace.

2 comentarios:

  1. Curioso este post, no había oído nunca esto que dices.
    Me ha recordado a un personaje de Getxo que le apodaban catorce perras gordas. Éste en vez de tenerla en un bote, la ponía encima del mostrador de una venta para demostrar su tamaño y ganar las apuestas que hacía, midiéndola con catorce perras gordas en fila. jajaja

    ResponderEliminar
  2. cosas de las leyendas, esta parece cierta...

    ResponderEliminar