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jueves, 11 de enero de 2018

EL QUE DECIDE EL MUNDO: UNA ANÉCDOTA DEL TREN EN LA INDIA

 Quiso el destino y la casualidad que en uno de mis enormes tránsitos por las poco recomendables carreteras de la India, en un paso a nivel cualquiera de los múltiples que son herencia de la exagerada Inglaterra, nos paráramos a esperar que pasara el tren. Lo que allí sucedió pudo ser anécdota explicada a los nietos por cualquier abuelote o simplemente la imaginación del viajero, pero os juro que yo lo he vivido.

En el preciso instante que se bajo la barrera, nosotros quedamos los primeros de la fila y pude ser espectador privilegiado. Un funcionario de agujas cuando baja la bandera, se convierte en el rey de la India los instantes que dura esa bajada, instantes o minutos e incluso horas. El mundo debe pararse en ese instante mágico, el funcionario ataviado como militar y con dos banderas en sus manos, sale al arcén y detiene el tiempo. ¿ o no?.

Por qué Rashid, un mozalbete de piernas escuálidas y pelo negro, decidió pasar la vía pese a la advertencia, es domingo y su lechera va llena, se dirige a casa, le espera la familia y eso es más importante que ningún tren, sólo paro para mi foto y sonriendo siguió su camino. Tampoco para el reloj de Amed, un abuelote de ochenta y muchos años que empujaba su bicicleta incapaz de subirse en ella. Amed ya no puede pedalear pero su bicicleta es sagrada y después de tantos años nadie decide cuando debe pararse, solo se parao para bendecirme y darme la mano. Tampoco lo es para la mujeres que cargadas con enormes fardos de verduras avanzan a paso firme hacia el mercado dominical, su enorme carga es suficiente para saltarse cualquier orden gubernamental. Sahid y Vikran, son dos amigos que disfrutan del domingo viendo pasar la vida desde el arcén, cruzan la vía a saludar a unos y a otros y un extranjero con cámara merece la pena de ser saludado y nadie va a impedírselo. Rasmid estrena su nueva moto, una Suzuki muy bien plantada, es su primer día, pelo engominado, chaqueta lustrosa y ganas de estrenar. No hay vía que se interponga.

Cuando veinte minutos después paso el tren, mire al guardavías con su bandera roja subida y pensé, se acabo tu momento, pero me equivocaba. Seguía serio al pie de la vía, no estaba dispuesto a perder su momento de gloria , máxime cuando en quince minutos debería pasar el pasajeros de Delhi. No abrió la barrera. Pero yo no me inmute, seguí con mi cámara retratando gente que era dueña de su propio destino, un señor cargado de fardos de arroz, una familia entera montada en una moto, varias niñas vestidas de domingo e incluso un militar muy serio con traje de faena.

Paso el tren de Delhi, veloz, raudo. La estación se llamaba Umaria, el guardavías no me dio su nombre, treinta minutos de espera era su precio para nosotros. Había decidido parar el mundo y lo consiguió, pero no para los pobres de la India, cuya única pertenencia es su tiempo y sus escasas ropas. Lo consiguió para todos los que íbamos en modernos todoterrenos, pagados con rupias frescas o en autobuses de lujo para turistas. En ese momento, el modesto guardavías de la estación de Umaria, tuvo en sus manos el reloj vital de mucha gente y lo utilizo con la parsimonia que heredó de la educación anglicana que recibió. En ese momento el guardavías tuvo en sus manos algo que a veces a los demás nos cuesta conseguir, tuvo en sus manos por unos minutos el reloj del tiempo y se permitió pararlo.

Como ando por esos mundos de Dios, tengo problemas para cargar fotos, pero las he dejado en este album de Facebook. Que disfruteis. http://www.facebook.com/?f=1&sk=messages#!/photo.php?id=552494308&pid=5330486

Otra entrada de la India en  http://laescapadadelturistaaccidental.blogspot.com/2010/11/el-kamasutra-en-khajurajo.html

jueves, 28 de diciembre de 2017

LOS SANTOS INOCENTES EN RUANDA



Es difícil hablar de este día tan emotivo en occidente cuando uno acaba de llegar de un lugar donde a los niños se les trato como hicieras Herodes en su día, es más difícil aún poder habar de este día y de los niños cuando percibimos y vemos las fotografías que nos llegan desde Siria, donde un sátrapa de innombrable fe y rango no se corta a la hora de gasear o bombardear escuelas y mercados donde las principales víctimas son niños, hay quien dice indefensos pero, ¿se pueden los niños alguna vez defender?.

Os traigo unas fotos tomadas en el Museo del Genocidio de Kigali, la capital de Ruanda. Fui a ese lugar solo por no decir que había estado en la ciudad y no lo había visitado. En sus salas se resume el horror del genocidio que sucedió en este minúsculo país en la década de los 90 del siglo pasado, diciéndolo así parece que fuera hace mucho tiempo, pero realmente eso sucedió hace ahora tan solo 17 años, justo cuando nacía mi hija. En sus salas se resumen otros genocidios como los recientes de los Balcanes, de la Alemania nazi y tantos otros

Pero a lo que iba, en esa visita que ya recojo en un anterior post, me quedo prácticamente mudo, sin habla, acongojado en la última sala. Lo han preparado a posta para que sintamos de cerca el horror del genocidio, es la sala dedicada a los niños, que más da si son hutus o tutsis, los niños siempre son niños, donde quiera que vivan o de la raza o etnia que nazcan, son santos inocentes. Son fotografías de niños cedidas por sus padres o familiares que sobrevivieron al horror…, son fotografías que nos traen el horror directamente, al pie de cada foto se puede leer la corta biografía de sus vidas, niños que nacieron en el 90 o el 92, que apenas tuvieron tiempo de ser felices, muchos de ellos murieron en sus casas que ardieron junto a sus padres, pero otros mucho no tuvieron tanta suerte…, se leen historias atroces de niños violados con 3 y 4 años, matados a machetazos, a los que sacaron los ojos con cucharas y les dejaron en la calle mientras les tiroteaban, niños a los que descuartizaron en vida, niños quemados vivos mientras sus asesinos danzaban a su alrededor y ellos corrían gritando y ardiendo…, parece ser que al presidente de Ruanda se le ha olvidado eso cuando manda destruir las casas de los pigmeos Twa y dejas niños indefensos en la calle por qué no quiere miserias en su país.

Lo siento pero hoy es el día de los santos inocentes y solo quería recordaros que lo que comenzó Herodes todavía no ha acabado…, y con eso solo quiero que miréis no solo lo que está sucediendo en Siria, sino algo que ya tenemos interiorizado y que parece que no nos preocupa tanto como son los niños de Palestina o el Sahara Occidental, niños sometidos no solo a falta de libertades, eso es lo de menos, sino a abusos, malnutrición, maltratos, violaciones…, niños a los que cada día se les roba la sonrisa…,no olvidemos, no olvidemos…, nuestros hijos no se merecen que olvidemos.

viernes, 22 de diciembre de 2017

EL PUEBLO THARU DEL TERAI. NEPAL

 El Terai es la región del bosque, la más extensa de Nepal, la que cae desde las altas cumbres del Himalaya y se desborda hasta las fronteras con la India. Hay en ese inmenso territorio vive el pueblo Tharu.

Cuando los mongoles invadieron la India en el siglo XVI los rajputa se enemistaron con un rey musulmán que quería casarse con una de sus jóvenes. Mujeres y niños huyeron hacia el Este a través de la India, mientras que los hombres se quedaron a luchar. Los tharu, como se conocía a los refugiados, se asentaron en ese bosque llamado el terai, en la frontera entre Nepal y la India. Cuando se supo que todos los hombres rajputa habían muerto las mujeres empezaron a casarse con los esclavos que las habían acompañado hasta allí.

Esta gente permaneció incomunicada con el resto del mundo en el lugar donde se había establecido. Entre otras cosas, sus grandes protectores eran los mosquitos transmisores de la malaria, que ahuyentaban a cualquier extraño que tratase de acceder. Los tharu no eran completamente inmunes, pero sus cuerpos habían desarrollado cierta resistencia a la enfermedad mortal. De este modo empezaron a vivir de un modo muy primario, buscándose la vida –como lo habían hecho escapando de los mongoles, pero esta vez en completa paz.

Esa es la historia de este pueblo, los Tharu siguen cultivando la tierra como antaño, con sus animales, siguen recogiendo sus frutos como antaño, a mano y siguen recolectando el arroz con el esfuerzo y el sudor y con la calma y la paz que lo hicieron sus antepasados siglos y siglos antes. Ahora el mundo occidental llega hasta ello en forma de turismo y ellos, miran curiosos a todo el mundo, son amables y se dejan retratar y les gusta charlar contigo.

La erradicación de la malaria nos ha hecho a todos más cercanos al pueblo Tharu y ahora ya no viven tan aislados como antes pero será quizás esa abertura al mundo lo que puede hacer que comiencen a perder sus costumbres y su forma tradicional de vida. Pero es el precio que han de pagar a la modernidad.

En Marzo salimos en escapada a Nepal, si quieres conocerlos tienes toda la información en este enlace.

viernes, 15 de diciembre de 2017

FELICES FIESTAS Y GRANDES ESCAPADAS PARA 2018

Con esta postal de nuestro gran artista y  muy querido amigo José Arcas, os deseamos a todos unas felices fiestas y que tengáis un 2018 viajero y lleno de aventuras.  Nosotros, intentaremos estar a vuestro lado en algunas de esas aventuras y viajes.

Felicidades

martes, 12 de diciembre de 2017

MANCHESTER; LA ABEJA OBRERA QUE NUNCA DEJA DORMIR A LA CIUDAD

Busy bee la abeja de no a lo atentados, no al Brexit si a la libertad y la convivencia

Busy bee, es el símbolo de la ciudad de Manchester, es un abeja, la abeja obrera.El bichito que nunca la deja dormir, que se levanta muy temprano y que zumba todo el día y toda la noche animando a sus vecinos y visitantes a mantenerse despierto prácticamente toda la semana, sobre todo si vives o te alojas en los barrios del centro donde se concentra la mayor parte de la vida nocturna de la ciudad.

La abeja simbolizó, durante la revolución industrial, el trabajo duro en esta loca ciudad y hoy en día no para de zumbar, en honor al trabajo duro de sus gentes y, desde los atentados en el concierto de Ariadna Grande, es como un símbolo de paz y de unión que todo el mundo promociona e incluso muchos de sus habitantes se la han tatuado. La abeja es también el símbolo de los que quieren seguir en Europa, lo que no quiren el Brexit y a los que gritan si a la tolerancia y la libertad.

Antaño, a las fábricas textiles de la ciudad británica, se las conocían como "colmenas de actividad" y aquí, en sus fábricas y barrios obreros, se cocinó la Revolución Industrial y el movimiento cooperativo y también aquí, se comenzó a calentar la revolución tecnológica con el invento de la primera computadora programable, dando lugar a la creencia de que en esta ciudad llena de talento, cualquiera con una idea puede cambiar el mundo.

Una de las entradas al tolerante barrio del Village de Manchester

Lastima que los litros de alcohol que corren por las venas de la ciudadn a veces te confundan. Si bien la ciudad es  fresca, como una pinta de cerveza de las que sirven en Sinclair Oyster como hace ya más de 150 años (y que por cierto puedo confirmar que es el sitio más barato para beber pintas de todo el norte de Inglaterra),  y cosmopolita como la música drag que suena en el loco barrio del Village, también es sucia como cualquier ciudad liberal que se olvida que no todo es fiesta en la noche y que por la mañana hay que ir a trabajar y es entonces, cuando se nota que no se pagan muchos impuestos y que los servicios brillan por su ausencia. Pero además a Manchester se le comienza a ver un toque de  impersonal como todas las ciudades que se venden al turismo de masas y sus centros comerciales, olvidándose muchas veces de esa parte antigua que tanto hace por la cultura del pueblo. Es un tópico que me repito, pero cada vez más cierto, que las ciudades hoy son de los turistas, los inmigrantes y los adolescentes que se mueven por sus centros comerciales, en un movimiento acultural sin precedentes y cada día mas viralizable.


La navidad toma las calles del viejo Manchester, disfrazándola de tradiciones

Manchester tiene mercados en Albert Square, Piccadilly Gardens, Exchange Square y St Annes Square todo el año, y éstos se multiplican por todo el centro durante el período de Navidad, creando un "cálido ambiente". Pero es en el barrio Norte (Northern Quarter), antaño decadente y obsoleto, donde ahora se abre un área independiente llena de cafés, bares, tiendas y restaurantes. Los edificios viejos se han puesto a buen uso, y las calles se utilizan como lugares para rodar películas o hacer sesiones fotográficas de moda y fiestas. Es en esta zona, donde uno puede comerse uno de los pasteles de riñones tradicionales de las abuelas inglesas  como los hacen en Mr.Thomas Chop House desde hace nás de cien años o acercarse hasta el moderno Solita  para comer la hamburguesa más grande y sabrosa de la ciudad con un nombre más que sugerente, "una sola vez en la vida",  mientras escuchas un  concierto o tomas unas copas. 
Y es en este Mancherter donde uno puede recobrar los aires de las vieja ciudad que nunca debió de marchar: la de las tertulias futboleras de los pubs mientras fuera resuena la lluvia, la de los ambientes estudiantiles de la universidad donde hoy los jóvenes, como mi sobrino Josemi, investigan al amparo de viejos y antiguos sabios y científicos que hicieron suya Manchester ( en 2010 dos cientificos rusos de la universidad de Mancherter, Andre Geim y Konstantin Novoselov recibieron el Nobel de Física por sus aplicaciones del grafeno), o el soniquete las calles y callejones húmedos y empedrados de las antiguas fábricas de hilo y algodon donde hoy se instalan jóvenes emprendedores buscando fama y fortuna en esta ciudad que no duerme. Esa es la ciudad que sus sesudos gobernates deberían intentar recobrar.
 El aroma de una pinta de cerveza en antiguos pubs cargados de historia y charlando de las aplicaciones del grafeno te trae recuerdos de otro Manchester