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miércoles, 18 de abril de 2018

MYANMAR(V): TEMPLOS DE BAGAN O EL DESGOBIERNO DE LA UNESCO


Hoy nos encontramos en Bagan y paseamos de forma ininterrumpida por sus templos abandonados. Dicen que es su época de mayor esplendor, llegaron a levantarse más de 10.000 templos budistas en esta antigua capital de Myanmar. Pero eso fueron otros tiempos cuando hindúes y mongoles combatían por este territorio y lo llenaron de gloria, cuando Marco Polo decía aquella célebre frase “Bagan es una de las señales más esplendidas de este mundo”. Después llegaron los militares durante el siglo XX y todo se vino abajo, ayudado en parte, y nunca mejor dicho, por los temblores de tierra. Bagan se haya encima de la fractura de la placa tectónica asiática y eso le hace mucho daño, incluidos sus templos de arcilla y cal.

Myanmar ha solicitado en diferentes ocasiones que este bien cultural que aquí se levantó entre los siglos X y XIII de nuestra era, en un momento de transición en la zona del hinduismo al budismo, sea reconocido como Patrimonio de la Humanidad como lo son sus homónimos los templos de Angkor de Camboya, por ejemplo. Pero la ONU nunca ha tomado en serio esta petición, increíble pero cierto. El organismo no pasa por alto que se hayan reconstruido templos de forma aleatoria sin ningún estilo y que muchos de ellos, dejen a la altura de una gran obra de arte la reconstrucción del Ecce Omo de Soria. Tampoco pasa por alto que los militares construyeran un campo de Golf y un hotel de 5 estrellas (por cierto, del hijo del jefe militar de aquellos tiempos) con un mirador sobre lo templos, en medio de una estepa de templos de los siglos X y XI. Pero lo que ya no se toma ni a broma ni a chiste (que es lo que parece en general la reconstrucción de esta zona por las autoridades locales) es que para esas reconstrucciones se hayan desplazados a los habitantes de esas zonas sin su consentimiento, permiso o indemnización, a golpe de porra y pistola.

No critica este artículo a la Unesco, ya que los únicos culpables de esta sin razón son los gobiernos militares que se atrevieron con ella entre los años 1990 y 2000, y también a los profesionales que se ofrecieron para la restauración sin conocimiento ni remordimiento, sustituyendo la madera por ladrillo, los estucos por ensoladas y las vigas de madera de los monasterios por simples cubiertas de zinc. Lo que critico es el escaso poder de este organismo que debería ser garante de nuestra memoria en todo el mundo. No tiene fuerza para obligar a respetar todo lo irrespetado, no tiene fuerza para establecer sanciones que obliguen a unos pocos a preservar algo que es de toda la humanidad, no tiene fuerza para decir bien alto que eso es de todos y que no pueden machacarlo como lo están haciendo…, y si no tiene fuerza, de que nos sirve.

Afortunadamente, algunos se han salvado de los falso arqueólogos y restauradores e incluso de los terremotos o al menos, no han sido muy afectados como el hermoso Ananda Phato, quizás el más bello de todos los templos pese que a su entrada se alza uno de los mercadillos de souvenirs más grandes de todo Myanmar.

Dos de los momentos más bellos en Bagan, además de recorrer los templos en bicicleta o motos eléctricas que se alquilan para el efecto o en carros tirados por caballos, es dejarse arrastrar por la luz del atardecer o el amanecer delante de algunos de esos bellos templos y dejar pasar esas horas de luz tenue viendo como las sombras se alargan y se acortan en el horizonte. También se ha de decir que las decenas de globos que tiene permiso para pasear a esas horas a los turistas por encima de los templos (casi 50 llega a contar en un momento) acabará planteando similares problemas que las malas restauraciones.

No obstante, dicho lo dicho, sin dudarlo, Bagan es uno de los lugares con más misterio, cultura y belleza de cuantos he visitado en el mundo. Os he dejado más fotos en este enlace y si queréis acompañarnos en nuestra próxima escapada, tenéis toda la información en esteenlace.

lunes, 16 de abril de 2018

MYANMAR(IV): PESE A SUS RESTOS ARQUEOLÓGICOS, INDIANA JONES NUCA ESTUVO EN INDEIN


Cuando llegas a Indein, al sur del lago Inle, un lugar único e irrepetible en el mundo, el sueño de cualquier arqueólogo y la desesperación de cualquier restaurador o antropólogo, uno recibe noticias sobre Indiana Jones, que si se grabó allá no se cual capítulo, que si Harrison Ford se perdió entre estupas y templos, que si lo vieron fotografiarse junto al canal.., pero no Indiana Jones nunca estuvo aquí, los militares, sesudos encargados de la restauración de este bello lugar, no lo hubieran dejado, como no han dejado a la ONU tomar parte en la restauración de este santuario de la humanidad.

En Indiana Jones y el Templo de la Muerte, Birmania aparece situada en un mapa de Asia y en Indiana Jones y la Tumba del Terror, Indi llama por radio a una estación pirata americana en la selva de Birmania para hablar de un dragón encontrado en Nepal. Son las únicas referencias que se conocen del héroe y la actual Myanmar.

En invierno el canal de casi 8 kms que nos lleva hasta las ruinas, rebosa agua y es fácil para el bote subir su corriente, en verano es más complicado. En las orillas del río pasa la vida igual que pasar la corriente, como diría el cantor, agricultores con bueyes que se afanan en sacar la vida a la tierra, aves por doquier y niños que se aligeran del calor zambulléndose en sus turbias aguas. Al llegar  a Indein, los vendedores nos asaltan pero de forma tranquila y comenzamos un recorrido de casi un kilómetro cubierto por chapas de zinc de vendedores que desembocan en el complejo. Una inmensa  ladera que contiene más de 1.600 estupas budistas, algunas de barro y piedra, algunas intrincadamente talladas, algunas doradas que en su día estuvieron cubiertas de metales preciosos. Algunas toscamente  restauradas por el régimen militar, otras muchas tragadas por la jungla circundante y comenzando a desmoronarse sin que nadie parezca querer remediarlo, ni el actual gobierno, ni la ociosa Organización de las Naciones Unidas para la Cultura..

Estas estructuras datan de los siglos XIV al XVIII y son típicas del zedi birmano. Al igual que otros que se encuentran en toda la región, las estupas cuentan con criaturas fantásticas como chinthe, seres míticos como leones que protegen los espacios sagrados. Estos eran (y siguen siendo) sitios de contemplación y meditación y muchos contienen reliquias dentro de sus bases. Allá,  a veces, se sorprenden a novicios correteando en sus pasillos y las más de las veces peregrinos que meditan entre la estupas, también hippies colocados soñando no se que en estas inhospitas tierras, los vendedores no entran en esta zona sagrada.

Las primeras estupas en Indein probablemente fueron comisionadas durante el reinado del rey Narapatisithu, aunque según la leyenda, fue el rey Ashoka, el emperador indio responsable de difundir el budismo en gran parte de Asia, quien primero lo designó como un sitio de particular importancia espiritual. De Ashoka tenemos símbolos en Camboya y en Borobodur en Indonesia, debió se un tipo interesante . Cientos de años después, esa distinción es completamente obvia. El mar de agujas ornamentadas junto con la vista sobre el lago y la calma circundante otorgan a este lugar un aire incuestionablemente místico y reflexivo. Los gatos de los monjes y los perros siempre presentes entre las estupas parecen ser hoy los únicos que no se dan cuentan que este lugar merece una reconstrucción sensata y un reconocimiento mundial como memoria de nuestra humanidad.

Os he dejado más fotos en este enlace y en nuestra Web, teneis más datos si queréis acomparñarnos en la próxima expedición a descubrir estos lugares.


viernes, 13 de abril de 2018

MYANMAR(III): INSTANTES MÁGICOS DEL LAGO INLE

                                        El Lago Inle, es el segundo lago más grande de Birmania, con una superficie aproximada de 116 Km cuadrados, ha sido declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco ya que a la belleza inenarrable de sus paisajes se le une la abundancia cultural que tiene cuando conviven juntas diferentes etnias y culturas. Una de estas etnias, y que proporciona una de las imágenes más perdurables para los que visitan el lugar, es la de los pescadores Intha, que ya sea bien al amanecer o al atardecer, se dispersaban por las aguas del lago para desplegar sus artes de pesca, constituidas por redes o nasas tradicionales.

Muchos de ellos hoy solo buscan al turista para hacerse sus fotos y sacarse un sobresueldo, otros ni siquiera son de la etnia Intha, llegan al lago para trabajar en el turismo, pero si uno pasa varios días y se aleja de las zonas más transitadas de turistas, podremos reconocer a los que todavía hoy siguen pescando en el lago y aunque acepten algún regalo, no viven del arte del "turisteo" y muestran orgulloso su oficio y el fruto del mismo. El vídeo que os acompaño es una muestra de ello.

Os he dejado más fotos en este enlace y si queréis acompañarnos en nuestra próxima escapada al lago, tenéis toda la información en este enlace.

lunes, 9 de abril de 2018

MYANMAR (II): CULTURAS DE UN PAÍS HERMOSO




Tras adentrarnos un poco en la actual Myanmar en el anterior post, es el momento de conocer de cerca a sus gentes, el auténtico motos del país y garante de la emotividad que se nos brinda a sus visitantes.

El gobierno birmano, reconocer 135 grupos étnicos en el país dentro de 8 grupos principales como son los Bamar, la mayoría, los Karen, los Chin, los Rakhine, los Shan, los Mon, los Kachin y los Kayak, cada uno con sus creencias religiosas diferenciadas, pero todos bajo la tutela del budismo pese a que la libertad religiosa está garantizada en la constitución para todos…, excepto para los Roginhya, pueblo musulmán ignorado y expulsado de sus tierras en territorio Rakhine, sin miramientos.

En nuestro viaje conoceremos algunas de esas culturas.


Los birmanos o bamars son el principal grupo étnico con más de 2/3 partes del país de esta etnia antigua que llego de lejos, de los Himalayas. Se establecieron aquí en el siglo 11 y desde entonces gobierna todo el país. Han sido aliados de británicos y japoneses en las invasiones y colonizaciones y fieles seguidores del budismo imperante. Debido a ello el idioma oficial del país es el suyo y muchos de los otros pueblos lo hablan como segunda lengua.

Los Chin, ocupan el estado del mismo nombre, frontera con Bangladesh e India y son animistas, son tan solo el 2% de la población y mantienen sus costumbres y su lengua. Pese a haber combatido con el estado, hoy es un pueblo tranquilo que vive de su relación con la tierra y la caza que les sigue estando permitida. Muchos de ellos se convirtieron al cristianismo durante la época colonial. Llegar hasta su estado es difícil y complicado y son muy reconocibles ya que suelen llevar la cara y parte del cuerpo tatuados.

Los Intha viven en el lago Inle, el más hermoso de los lugares con los atardeceres y amaneceres más bonitos del mundo. Son vecinos de los Shan, que tienen su propio estado pero de los encontramos marcadas diferencias. Dicen de ellos que llegaron en el siglo XIV desde la India para servir a los señores locales, los Shan y se establecieron en los alrededores del lago viviendo de la agricultura y la pesca. Los Shan son el 9% de la población y no visten el tradicional vestido longyi de sus vecinos. Van siempre en pantalones y llevan en la cabeza un distintivo “sombrero” o pañuelo de colores. Llegaron desde Tailandia y comparten costumbres con hermanos pueblos similares en Tailandia y Laos.

Los Mon son tan solo el 2% del país. Viven en su propio estado en el sur compartieron frontera y cultura con sus hermanos y hermanas de Tailandia y Laos. Pese a que en esos países continúan sobreviviendo con su cultura, en Birmania son cada día más absorbidos por el budismo y por sus vecinos los burma. Dentro de su cultura existen diversas subculturas locales como los Mon negro o rojo que ya conocimos en nuestro viaje el triángulo de oro.

Los Rakhine son los más budistas de todos, se consideran los budistas originales y viven en el noroeste, en la frontera con India y Bangladesh. Son el 3,5% de la población y es un pueblo mezcla entre indios y birmanos. En su territorio tienen la mala suerte de vivir los Roginhyas que no comparten su ultranacionalismo ni religión y por eso son perseguidos. El caldo de cultivo budista aliado con los militares ha sido el detonante de la expulsión de este pueblo llegado de Bangladesh y no reconocido por el estado birmano.

Y en el Estado de Karen viven diversas etnias y culturas que comparten nicho con sus vecinos del triángulo dorado. Tierra de frontera y donde los militares traficaron y permitieron el tráfico con opio, fueron los últimos en firmar el acuerdo de paz con los militares birmanos y aún hoy muchos de ellos siguen armados y traficando con el opio que extraen de sus territorios. Algunos de esos territorios siguen estando prohibidos para los turistas. Los Karen más conocidos son los Palaung cuyas mujeres se las denomina “mujeres jirafa” por sus adornos de cuello y extremidades. Algunas de esas familias se han desplazado a estados más turísticos y viven de vender sus fotos y artesanías, por eso las podremos ver en el lago Inle.

Y aunque no se pueden ver porqué su estado esta cerrado al turismo, en el norte del estado de Sha viven los Wa, guerreros y cazadores de cabezas que adornan sus casas con las cabezas de sus enemigos. Aunque buen parte de ellos se han integrado en la nueva Birmania, se cree que unos 20000 Wa forman todavía parte del ejercito armado del estado Wa, como se autodenominan y controlan la frontera del norte. Para la agencia norteamericana contra la droga, son un grupo de narcos armados fabricantes de opio y anfetaminas. El gobierno actual está estudiando concederles un estado asociado autónomo debido a la dificultad de su control.

En verano volveremos a estas tierras para conocer más de cerca algunas de esas culturas, os he dejado más fotografías en este enlace e información sobre el viaje en esta nuestra web.

sábado, 7 de abril de 2018

MYANMAR(I): MILITARES, MONJES, LA SEÑORA Y LA VIDA DE LOS PERROS

Comenzamos con este post una serie dedicada a nuestros viajes a Burma/Birmania la que fué capital de la colonia inglesa en esta zona de Indochina, hoy abierta al turismo, hoy rebautizada con su antiguo nombre Myanmar. Un país que quiere ir entrando poco a poco en el siglo XXI, pero al que todavía se le escapan muchos rellenos por los jirones del antiguo gobierno dictatorial que tan solo (parece ser) que dejo el poder hace dos años, también de la presencia casi hasta en la sopa de los budistas ( más de 600.000 monjes y monjas en el país),  y que tienen un peso importante en la vida de todos y cada uno de lo birmanos y no solo por su fé religiosa budista, sino por su sumisión casí total a esa fé y esas creencias.

Después de dos semanas en el país, no sabemos nada de La Dama, la Señora, Aun San Suu Kyi, que llegó para salvar al país de los militares y que,  tras más de 15 años en arresto, sinceramente no sorprende, que apenas tiene presencia en la vida cotidiana, casi nadie habla..., ni la televisión. Fuera ahora la criticamos por sus silencios, hasta piden que se le quite el nobel de la paz que con tanto pompa los occidentales le dimos, dentro la gente ni siquiera opina.

Al poner la televisión  vemos un pleno del congreso de los diputados donde se observan más de la mitad de los parlamentarios vestidos de militares, el resto con un traje local. El comentarista es un monje adulto, con cara de pocos amigos y con tono de voz implacable que va sentenciando sobre lo que pasa en el emiciclo. Al acabar todos se ponen de pie, los militares con taconazo incluido, suene el himno y se acaba todo. Solo falta que el color sea blanco y negro..   

Tras unas elecciones libres ganadas por La Dama y canceladas por los militares, se volvieron a celebrar otras en marzo de 2015 que volvió a ganar Aun San, esta vez la  junta militar aceptó los resultados pero con limitaciones. En una treta para mantenerla alejada del poder, los militares incluyeron una cláusula en la Constitución que estipula que el jefe de Estado no puede tener ningún familiar extranjero ( ella estudio en Oxford y se caso con un inglés), lo que deja a Suu Kyi fuera de la presidencia. Además, siguen manteniendo el control de los ministerios del Interior, Defensa y el dominio sobre las fronteras. No obstante, y aunque es solo ministra de Exteriores, está considerada la verdadera dirigente del país. El presidente, Htin Kyaw, y ella son muy cercanos. La constitución del nuevo Gobierno, el primero democrático, el 30 de marzo de 2015, se vio como un ejemplo extraordinario de transición pacífica a la democracia.Y esa es la metáfora del país. Todo parece real, con la única salvedad que solo los perros siguen viviendo bien.

Los perros que dormitan a la entrada de los cuarteles y que se levantan para ladrar cada vez que pasa un transeúnte o un coche, los perros que dormitan a la puerta de los monasterios cebados por la comida que los monjes reciben de forma gratuita cada día como un tributo obligatorio por parte de todos lo vecinos de los monasterios, los perros que vigilan en las estupas las cajas de billetes que, como ofrendas, depositan los birmanos cada día a la hora de la oración y que cuentan sus amos de forma publica sin ningún pudor. Hay otros perros, pocos, que no viven también, perros mutilados o comidos por la sarna que malviven en la entrada de los poblados de roginyas o cualquiera de las otras 135 etnias del país.

Aún así es este el único post que escribiré de militares, monjes y perros y de La Dama, ya que el país, del que dice el Banco Mundial que tiene el crecimiento más alto de Asia desde hace dos años y que superará este año, ( que sabrán ellos los que es crecer en alegría y libertad), es un país enorme, lleno de bellezas y cosas que explicar y que intentaré trasmitiros.

Os he dejado decenas de fotografías en este enlace y si queréis acompañarnos en nuestra próxima escapada a Myanmar, tenéis toda la información en este enlace.