Páginas vistas en total

sábado 3 de marzo de 2012

MONGOLIA, RAPACES Y GRULLAS EN LA GRAN ESTEPA MONGOLA



Andamos estos días por Extramadura presentando nuestro folleto de Ecowildlife Birdwaching y tuvimos el placer de presentarle ayer al presidente de la Junta de Extremadura, un "hermanamiento" que vamos a hacer entre las grullas extremeñas y las que habitan en la estepas de Mongolia. 
 
Mongolia, el  país de los grandes horizontes, de las llanuras infinitas, es también territorio de lagos y bosques y hábitat para un vasto catálogo de aves. Las rapaces y las grullas de diferentes especies cobran protagonismo en la gran estepa y valles del centro y sur de Mongolia. Lugar de paso migratorio para un buen número de aves, muchas únicas, que se mueven por el continente euroasiático camino del Himalaya. Grullas, anátidas, aves esteparias y las gigantes águilas doradas o los halcones sar, residen o se congregan cada año en las montañas y estepas de Mongolia. Poder acercarce en verano a la migración de la grulla en los territorios mongoles es uno de los mayores espectáculos ornitológicos del continente, un destino poco turístico donde la naturaleza mantiene su magnificencia en estado puro.

En este viaje una se siete nómadas en los territorios ger y quedaremos cautivados por la rica vida animal alada de la tierra de Gengis Khan así como por la riqueza cultural y etnográfica del país del Imperio Mongol. visitando aprajes natrurales de Bayan nuur-Ogii Nuur-Tsenger-Shargaljuut-Boon Tsagaan Nuur-Orog Nuur Valle Orkhon-parque nacional Khustain Nuruu. Así cono la visita a la capital mongola Ulam Bator. La salida será el próximo 20 de Junio.

martes 28 de febrero de 2012

BIRDWATCHING JORDANIA. JORDANIA ( y VIII)

De las más de 8.000 especies de aves que se pueden contabilizar en el mundo, Jordania puede observar cada año más de 420 de ellas, bien en sus pasos migratorios hacia el continente africano, bien en la diversidad de sus biotopos o en los oasis que se forman en sus desiertos. Al tratarse de una país desértico, uno podría pensar que no es el hábitat para las aves pero, paralelamente a ese desierto que la cubre, Jordania cuenta con algunos de los valles más fértiles del medio oriente, incluida la famosa “tierra prometida de los judíos” que riega el Jordán y algunas cadenas montañosas que la cruzan y donde crecen bosques hermosos, lugares para el birdwatching y el reposo, incluyendo además el Oasis de Azraq, el más importante lugar de reposo de las aves entre Europa y Asia.

Jordania es, sin lugar a dudas, la joya de la biodiversidad de los países árabes y un lugar increíble en el que compaginar las actividades de la naturaleza con la visita a su rico patrimonio cultural e histórico del que sobresale Petra, la capital nabatea, considerada una de las siete maravillas del mundo moderno. Hemos tenido la suerte de visitarla con Ecowildlife y por eso acabamos esta escapada a Jordania haciendo mención a sus lugares más llenos de vida natural.


La cercanía a Europa, la tranquilidad y hospitalidad de sus gentes y su excelente gestión del patrimonio natural encabezado por la Royal Society para la conservación de la naturaleza jordana, con sus red de ecolodges por las reservas naturales, ha hecho que consideremos Jordania como nuestro destino estrella para esta primavera.

Los Parques y Reservas que visitamos son auténticas joyas de biodiversidad como la  Reserva natural de Ajlun, la Reserva de la Biosfera de Dana, la Reserva Natural del Mujib, las montañas de Petra, el Área protegida del Wadi Rum o la Reserva del Oasís de Azraq.

domingo 26 de febrero de 2012

UN DESIERTO DE PELÍCULA: WADI RUM. JORDANIA(VII)

Una ligera brisa amenaza con hacer estallar una tormenta de arena cuando alcanzamos los farallones de los "siete pilares de la sabiduría" y un asustadizo sol se deja querer entre unas ligeras nubes dorando las ya de por si doradas arenas del Wadi Rum. Este pequeño y hermoso desierto jordano no paso a la historia por sus arenas doradas, ni por sus gigantescas rocas hogar de aves de rapiña como el halcón de berbería, ni tan siquiera por sus barrancos que albergan río subterráneos de agua que alimentan la ciudad de Amman. Este sutil desierto pasó a la historia por haber sido el hogar del aventurero, militar, espía y guerrillero Lawrence de Arabia. Cosas que tiene la vida y eso que el inglés no dejo muy buenos recuerdos en los países árabes, a pesar de que un beduino la ha tallado su cara en una roca en el barranco que le sirviera de guardia.

Hoy aquellos beduinos que forjaran la leyenda del mítico inglés, se dedican a pasear turistas en modernos todoterrenos que hacen derrapar por las dunas o a pasearlos en camello cerca de las rocas que pintaran sus antepasados cuando las caravanas camelleras que lo atravesaban se contaban por miles de camellos. Algunos dormitan bajo las paredes rocosas esperando al turista que les saque del duermevela.

Aún así, ese mítico desierto es una pequeña joya que nos guarda Jordania. Pensábamos que ya lo habíamos visto todo en Petra o el Mar Muerto pero no, recorrer las arenas con la cámara, buscando escorpiones entre las piedras, dejarse caer rodando por algunas de las enormes dunas que se recostan sobre los enormes peñascos o tomar té estirado en una alfombra con los beduinos en algunas de sus tiendas esparcidas por todo el desierto mientras intentan tomarte el pelo a carcajada abierta, son instantes que hacen a este desierto una joya digna de visitar. Sentado sobre la arena fina vi venir la tormenta y decidimos regresar a la seguridad del hotel, no sin antes sacar las últimas instantáneas de nuestra corta visita.

viernes 24 de febrero de 2012

PETRA EN LA NOCHE. JORDANIA (VI)

Mucha gente no lo sabe, pero la Unesco ha permitido abrir la ciudad nabatea de Petra para que los visitantes disfruten de uno de los instantes más hermosos de su estancia en Jordania.

El ritual comienza cuando los turistas se van juntando en la oscuridad de la entrada a la ciudad y un guía beduino va recogiendo sus entradas. Al traspasar la puerta nos damos cuenta que la ciudad solo esta iluminada por velas y que será así durante los casi dos kilómetros de cañón que debemos recorrer hasta el tesoro. Todos vamos en silencio y en algunos rostros se palpa tensión, sobre todo en los escasos turistas hebreos que nos acompañan. A medida que las paredes del cañón se van estrechando, las luces de las velas alargan nuestras figuras convirtiendo el pasadizo en un baile de dantescas sombras alargadas. Emocionante.

Algunos gatos maullan en las paredes y se escucha silbar al viento en las alturas. Al levantar la mirada, atisbamos a ver una estrellada noche que lucha por colar su escasa luz entre los roquedos. No hay luna  y presentimos los fantasmas de líderes beduinos en los rincones cada vez que una sombra desaparece en una hendidura de la piedra. Algo increíble.

Cuando se abre ante nosotros la famosa brecha que da paso al tesoro nabateo de Petra, el corazón se nos hiela: centenares de velas iluminan la fachada en una danza de gigantescas sombras que tomamos violentamente la escena mientras, un murmullo de admiración y algún gritito de sorpresa de alguna turista despistada, hace que un perro ladre atemorizado. Los novios se acurrucan, los solteros suspiran, las parejas se besan y un beduino comienza a hacer sonar su "rebaba", una especie de  guitarra de una sola cuerda, cuando todos nos sentamos en el suelo. Mágico.

Al acabar la sinfonía, otro beduino coje su flauta y se pasea como un espíritu de la música entre las velas proyectando su alargada sombra sobre la fachada del Tesoro y el que nos cogió las entradas, con atronadora voz, nos recita la historia de Petra como le debió dictar las tablas de la Ley Dios a Moisés, con enormes gritos que resuenan por la paredes. Conmovedor.

Y esta es la historia de la noche de Petra y que ningún turista se debería perder. Cuesta 15 euros pero les garantizo que merece la pena.

domingo 19 de febrero de 2012

MARAVILLA DEL MUNDO MODERNO: PETRA. JORDANIA (V)

En un intento por redefinir las nuevas maravillas del mundo moderno, un empresario suizo organizó una multimillonaria encuesta vía internet y mensajes de texto para saber cual serían esas nuevas maravillas; en la votación con gran apoyo popular pero escaso interés oficial salieron elegidos algunos de los más hermosos edificios y complejos edificados por el hombre: el Taj Majal en la India, el Cristo Redentor de Brasil, la pirámide de Kukulkan, en el complejo de Chichen Itza en México, el Coliseo en Roma, la Gran Muralla China, la Ciudadela de Machu Pichu en Perú y la ciudad de Petra en Jordania, de la que hoy os hablaré y con categoría especial, por pertenecer a dos eras, fue designada las Piramides de Egipto. Casi todas he tenido la suerte de visitarlas y de todas, os hablaré algún día. Hoy he estado en Petra.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985, la ciudad perdida del reino nabateo es una maravilla y un espectáculo que el hombre levantó para adorar a sus dioses y sus ancestros. Ubicada en las estribaciones del desierto de Wadi Rum, cerca del Mar Muerto, en un cañón que recoje las aguas de los montes de Petra, los nabateos, una tribu antigua que tuvo su esplendor en el siglo VI, pero de los que se tienen datos desde 3 siglos antes de Cristo, supieron crear un entramado de canalizaciones y conductos de agua en una tierra sedienta, para atraer a sus ciudad a las caravanas que venían de La Meca o que regresaban de la ruta de la seda en Asia. Dicen que pos los estrechos pasos del cañon, llegaron a pasar hasta caravanas de 2.000 camellos y vivieron en la ciudad más de 25.000 personas. Dicho así parece fácil, pero por las fotos podréis apreciar cuan angostos eran esos cañones y pasadizos.

Y una vez dentro uno se desmaya  como hiciera Sthendal en Florencia, la violenta belleza que se asoma tras un hueco en el barranco del Tesoro nabateo,  las tumbas esculpidas para honrar a los muertos, el detalle sobre el filo de un barranco de las Tumbas Reales, los estucos tallados sobre la roca viva, el ascenso sin fin hasta el Monasterio y la locura que se desató para construirlo a casi 1200 metros de altura por unas escaleras que luchan por llegar al cielo, los precipicios sobre la meseta del altar de los sacrificios o los kilómetros y kilómetros de canalizaciones donde recogían las escasas aguas de los torrentes del desierto. Una maravilla difícil de explicar. Imaginamos que en 1812, cuando Johann Ludwing Burckhart ( el gran explorador suizo) se encontró aquella maravilla abandonada donde solo vivían los beduinos errantes, se debió quedar "petrificado".

Hoy, por sus calles,  miles de turistas se afanan en fotografiarse junto a los templos mientras desdecendientes de aquellos beduinos, nos invitan a subir en sus burros o camellos para hacer más fácil el transito de esos 8 largos kilómetros de ascensión o los ocho de vuelta. El cansancio del recorrido se alivia con la visión de tan magnifica obra humana y con los puestos de los beduinos que nos ofrecen té constantemente.  Al final, merece la pena sentarse de nuevo en el café frente al Tesoro, ahora, tras el esfuerzo, nos sentimos recompensados de ser tan afortunados de haber podido llegar hasta aquí.