ZIMBAWE: EL HUMO DE LA GRAN CATARATA
Entonces, solo entonces comprendemos uno de los pocos errores que cometió el Dr. Livingstone llamando a esa catarata con el nombre de una reina que ni siquiera la vio en su vida. Debió respetar el nombre que, con gran acierto, le tenían puesto los nativos makololo: Mosi-oa-Tunya, «el Humo que Truena».
En su cauce medio, cuando llega a la fractura en el terreno, el Zambeze, uno de los cuatro ríos principales del continente negro, tiene más de dos kilómetros de ancho. Al llegar a la estrechísima hendidura, se derrumba durante un centenar de metros. En la estación húmeda ese formidable impacto genera una nube de espray que llega a elevarse 76 metros sobre el nivel del suelo y mantiene en una especie de burbuja de micro gotas a todo el entorno de las cataratas. De hecho, puede verse desde 20 kilómetros de distancia.
Asomado en los miradores, con la ropa calada hasta los huesos y contemplando el agua como cae por las grietas y escuchando el estruendo, el turista se queda extasiado y no logra comprender tanta magnificencia. Quizás eso fue lo que le paso al ferviente pastor y explorador anglicano.
Las Cataratas Victoria fueron incluidas en los catálogos de bienes naturales Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1.989 y más recientemente una de la 7 Maravillas Naturales del mundo. Os he dejado más fotos de esta expedición en este enlace.
Las Cataratas Victoria fueron incluidas en los catálogos de bienes naturales Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1.989 y más recientemente una de la 7 Maravillas Naturales del mundo. Os he dejado más fotos de esta expedición en este enlace.
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