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sábado, 10 de mayo de 2014

EL "PAPEL" DE MATISSE EN LA TATE MODERN. LONDRES



Acabo de llegar de Londres y en este viaje me he dado el lujazo de acercarme a la Tate Modern a ver una exposición del genio Matisse. Al llegar he leído las críticas sobre la exposición, la crítica cree que “posiblemente, de la mejor muestra que puede verse en Londres durante los próximos meses. Matisse: the cut-outs (Matisse: los recortables) es un canto a la luz, al movimiento, al arte con mayúsculas y a las ganas de vivir que transmitió el pintor francés a pesar de su enfermedad”. Y aquí me quiero parar.

Miles de personas han acudido este puente de Mayo a Londres y muchos de ellos han acudido al efecto llamada de Matisse. Las obras Desnudo azul e Icarus de Henri Matisse que forman parte de la exposición son realmente increíble. Pero que es lo que sucede, que esas obras sin explicación no llenan, decepcionan, la gente quiere ver al Matisse ebrio de color, ebrio de creatividad y esas obras al fin y al cabo son “papel”.

Henry Matisse (1869-1954) pasó los últimos años de su vida postrado en una silla de ruedas. El que había sido uno de los pintores más reconocidos de la primera mitad del siglo XX vio como su salud se deterioraba de tal forma que era incapaz de ponerse de pie para pintar. El que no lo conoce, el que llega atraído por la fama del pintor y no lo sabe se decepciona y no puede valorar esa inmensa creatividad del artista en la decadencia de su vida.

Tras ser operado de cáncer y verse invalido para lo que le quedaba de vida, Matisse  no se deprimió y consideró que la vida le daba una segunda oportunidad.. Así empezó a hacer collages. Y eso tampoco lo explican y la gente sigue decepcionada.  Sus ayudantes le coloreaban papeles que luego él recortaba de forma meticulosa para hacer piezas únicas. Al final de la exposición, delante de un vitral de una de sus iglesias, cualquiera, expertos y neófitos como yo, llegamos a reconocer el genio de artista, pero aún así salimos decepcionados de la exposición.

La exposición se vende de esta forma “La muestra, que reúne 120 obras realizadas entre 1936 y 1954, estará hasta septiembre en Londres y viajará después a Nueva York. Los admiradores de Matisse tienen una oportunidad única para ver en un mismo lugar piezas como El caracol, 1953, Memoria de Oceanía y Gran Composición con máscaras, una grandiosa obra de 10 metros de largo”. Y uno concluye que es algo montado para la crítica y para los que saben, lejos de querer acercarse al aficionado al arte y a la belleza. No costaba nada hacer estas explicaciones a la entrada en varios idiomas para que todos salieran más contentos, más convencidos. No obstante al salir de la sala, en otra exposición llamada “Dreams” uno puede admirar las obras de Matisse junto a otras como Dali, Picasso, y muchos más que le quita ese mal sabor de boca.


No lo duden, sin van a Londres paguen las 16 libras de la entrada a la exposición, merece la pena está hasta el mes de Septiembre. 

El resto del museo como todos los museos de Londres es gratis. Wert aprende de una puñetera vez como se incita a la gente a la cultura y no negando becas y subiendo el IVA cultural.

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