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viernes, 3 de febrero de 2017

NORUEGA ON ROAD (V): ISLAS LOFOTEN, RECORRIENDO ESPACIOS DE INFINITA BELLEZA

Perdido en la inmensidad de los fiordos, compartiendo cabaña de pescadores, Rorbuer las llaman y, viendo crepitar el fuego de la estufa, sentimos la imperiosa necesidad de contar lo vivido en las jornadas on road que llevamos por el archipiélago noruego de las Islas Lofoten. Lofoten es una palabra indígena sami compuesta por dos vocablos  "lo" que significa "pie" y "foten" que significa "lince". Pie de lince es lo que parecen estas cinco grandes islas principales unidas por puentes imposibles y millares de islotes e islas menores donde es posible ver el pigargo europeo, la foca gris o el simpático frailecillo.Un lugar único en el mundo.

Con 25.000 habitantes y casi 600 kilómetros de una punta a la otra, estas islas son un paraíso para el ecoturista, fáciles de recorrer y de vivirlas intensamente. Es cierto que el isleño no es muy amable y a veces puede parecer huraño, pero no es así. Es el clima, la lejanía y la necesidad la que forja a ese comunidad de pescadores descendentes de vikingos y con cierta mezcla sami que viven por encima del círculo polar ártico, entre los paralelos 67 y 68. Aquí el clima es inusual, sus altas montañas impiden que el frío polar se adueñe del lugar y hemos tenido temperaturas por encima de los 8 grados estos días de invierno en Europa.

La huella vikinga la vemos a menudo en el camino, no solo en el museo vikingo de Lotford, sino también en las modernas aldeas de pescadores que siguen viviendo a pie de fiordo con el barco siempre a punto para salir a navegar, en la fortaleza del pescador capaz  de levantar a caña ejemplares de 10 y 15 kilos de bacalao y sobre todo, en los increíbles secadores de pescados que durante el año cuelgan al frío y al sol el bacalao que luego llegará a todos los hogares del mundo. El bacalao es exportado a todo el mundo desde hace más de 1.000 años y, aún hoy, significa buena parte de la economía local. La pesca sigue teniendo  hoy en día un gran significado en las Lofoten, donde se capturan anualmente alrededor de 40.000 toneladas de bacalao y ello es debido a que cinco corrientes marinas que dan lugar, junto con el mar abierto, a una de las mayores maravillas de la naturaleza: el viaje del bacalao al mar de Barents, invierno tras invierno, para desovar en el archipiélago de las islas Lofoten donde luego es capturado por pescadores, ballenas y orcas..

La pesca en las Lofoten también ha alimentado la superstición y la creación artística de los narradores. En ningún otro lugar de Noruega alcanza la naturaleza tal grado de imbricación en leyendas y cuentos: los gigantes de Raftsund, las leyendas de Vågakallen y Lekamøya, los cormoranes de Utrøst... Las Lofoten son una tierra de leyenda, donde las tradiciones antiguas siguen rondando las aldeas e historias y supersticiones se cuentan de generación en generación y se siguen produciendo como la de las cornejas cenicientas muertas y colgadas de palos que protegen los secaderos de los pájaros y de los malos espíritus o las linternas siempre encendidas en la ventanas para espantar brujas y trolls. Las islas Lofoten han sido declarados por National Geographic como el tercer mejor archipiélago del mundo después de la Islas Feroe y las Islas Azores.

Un lugar único en el mundo.Os he dejado más fotos en este enlace. Las que acompañan este reportaje son de mi compañero y amigo José Alberto Puertas.

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