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miércoles, 13 de agosto de 2014

LA ISLA DE LAS ESPECIES. SRI LANKA (IX)


Seguimos con este recorrido por la Perla del Sur del que llevamos ya escritos ocho artículos y que podreis encontrar en este enlace.

Hoy os quiero contar cosas de las especies, llevamos unos días por el centro de la isla y hemos parado en varios jardines para conocerlas de cerca. Muchas de las especias que conocemos hoy en día, como la canela de Sri Lanka o canela Ceylan, eran ya utilizadas por las culturas orientales miles de años atrás. Hasta aquí llegaron navegantes de Europa buscándolas para arrebatar el comercio árabe. Con el tiempo su comercio se fue expandiendo hacia el occidente llegando al Medio Oriente y Europa. 



Los comerciantes intentaban esconder la verdadera procedencia de las especias, se inventaban historias y leyendas con el objetivo de no revelar su real situación. Se generó el misterio de las “islas secretas de la especia” para asegurarse el control del intercambio y la exclusividad del comercio del jengibre, el cardamomo, la canela, la pimienta y la cúrcuma, oro en polvo de la cómoda y gastronómica Europa.

En un texto antiguo se nos haba de "La historia del comercio de especias tiene mucho de impulsivo, de tentador y de intenso, como los aromas y sabores que ellas desprenden. 

Desde siempre el hombre ha sido cautivado por las propiedades de las especias. Exploradores arriesgaron sus vidas buscando abrir nuevas rutas de intercambio de especias; faraones y reinas deleitaron sus paladares con semillas y polvos exóticos, mientras que shamanes y médicos los utilizaban para perfumar momias o espantar la plaga. Islas enteras y regiones fueron colonizadas para su explotación; se generaron tensiones y conflictos entre imperios, que incansablemente buscaron nuevas estrategias para su comercio."

Sri Lanka, situada en la bahía de Bengala y en el paso de las naves árabes que las descubrieron y más tarde de los navegantes europeos, ha sido codiciada por sus jardines de especies que hoy, continua explotando con voluptuosidad y vendiendo no solo el fruto de los árboles, si no aromas, ungüentos, medicina ayurvédica y todo tipo de productos relacionados con sus mágicas hierbas.Paramos y como no, compramos y nos llevamos las maletas cargadas de especies para deleite de nuestros comensales ¡o no?.

Tenéis más fotos e historias en este enlace.

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