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domingo, 30 de abril de 2017

TANZANIA: LOS HADZABE LOS ÚLTIMOS CAZADORES

En el sur de parque nacional Serengeti se encuentra el lago Eyasi, uno de los lagos del Valle del Rift. Es un territorio hostil, seco, la salinidad del lago evita que en el entorno crezca mucho bosque y los pueblos que viven alrededor del mismo, los Datoga y los Sukuma, no suelen cultivar estas tierras secas, son todos ganaderos.En la perifería de ese lugar inhóspito y seco, en el margen donde solo pueden vivir aquellos que nadie quiere, allá y solo allá, se les permite vivir a los Hadzabe. Si ayer deciamos que los Datoga fueron expulsados por los masai a territorios malos, los Hadzabe han sido expulsados allá donde nadie quiere ir.

Aunque dicen que llegaron del sur de África en el siglo XII, se tiene constancia de su presencia en la zona desde hace más de 3000 años. En la región de Kolo, en el centro de Tanzania hay muchas pinturas rupestres que datan de hace más de 3000 años antes de nuestra era. Estas pinturas son muy similares a otras realizadas por grupos de cazadores-recolectores khoisan del Africa Austral con los que los hadza parece estar emparentados lingüisticamente, razón por la que se supone que los artistas fueron los antepasados de los hadzabe.

Salimos a buscarlos de mañana y los encontramos baja una piedra, fumando y esperando la llegada del algún turista.Cada mañana salen a cazar y si les acompañan obtienen algún ingreso extra. Los Hadzabe han vivido tradicionalmente de la caza y la recolección, pero con la llegada del turismo al valle, las cosas están cambiando rápidamente. Hombres y niños cazan con arcos y flechas, y casi siempre cazan solos. Las mujeres y las niñas no cazan, aguardan a los hombres. Si estos han cazado, se comen la mitad de la pieza en el mismo lugar y la otra mitad la llevan al poblado, solo si la pieza es grande, si es pequeña solo los cazadores se la comen. A la edad de 10 años, un chico oriental hadza se han hecho a sí mismo un arco y un robusto conjunto de flechas para matar Hyrax, conejos, ardillas y pájaros. A la edad de 10 años, esos niños ya son maduros y su esperanza de vida es tan baja que casi no vimos niños en el poblado. Los poblados hechos con simples hojas de palmera son las más mínima expresión de lo necesario. No  necesitan más, los hadza agotan rápidamente los recursos de la zona y deben moverse hacia otra zona donde la caza y la recolección de bulbos y semillas les sea más satisfactoria.

Las niñas tienen un infancia diferente,  ayudan a sus madres, hermanos y hermanas mayores a recoger bayas, excavar raíces comestibles y recoger las semillas y la pulpa de los árboles baobab. Este alimento suministra el 80 por ciento de la dieta normal en peso. La miel de abeja silvestre tomada de las colmenas en el monte y la escasa carne que le sobran a los cazadores es el resto de su dieta. No hay escuelas donde ir, ni centros donde puedan aprender otro forma de vida, los Hadza, sus niños y sus mujeres viven al margen de la sociedad y solo acuden a ella para observar en la lejanía ese nuevo modo de vida. Alguno jóvenes bajan al pueblo para consumir cerveza o fumar algunos días de la semana...

Los hadza no entienden de ecología, solo de superviviencia, no se preocupan por la conservación de los alimentos que recogen ni de como preservar sus zonas de caza. Al desenterrar las raíces para comer  no dejan parte de la planta en su lugar para que vuelva a crecer. Cuando se cosecha la miel, el rara vez se molestan en cerrar el panal roto con barro o una piedra, lo que alentaría a las abejas para volver y hacer más miel.No matan a los miembros más débiles de las manadas para dejar a los más fuertes seguir criando sus crías. Ellos no entienden esas cosas, solo matan para comer y matan todo lo que pueden. En los árboles de sus campamento vimos cráneos de animales tan pequeños como de crías recién nacidas de babuínos.

Regresamos en la tarde sin haber tenido suerte en la caza y nos reciben las mujeres sentadas delante de las piedras que le sirven de refugio. Parece como si no le importara nada lo que han hecho sus hombres, intercambian alguna opinión. La lengua hadza esta llenado de sonidos guturales y chasquidos, apenas ininteligibles. Los Hadza viven de una forma muy primaria.  De solteros los hombres viajan solos, pueden unirse a un campamento y vivir allí o deambular solos por un área de caza. La principal excepción se demuestra por las parejas casadas, que permanecen juntos un promedio de 20 años y tienden a vivir con la madre de la esposa.   Los cónyuges de ambos sexos pueden abandonar el matrimonio y buscar una nueva pareja volviendo a la vestimenta de los miembros solteros de la tribu. Un campamento no tiene un liderazgo organizado y no tiene sentido de sí mismo como un grupo permanente. La idea de la propiedad privada debe parecer absurdo que la gente que lleva todo lo que tienen en sus espaldas o cabezas. O no. Ahora los hadza fabrican pulseras y pipas que venden a los turistas, lo necesitan para beber en el pueblo o fumar unas hierbas que les excitan y que les hace parecer mejores cazadores. Es el precio del turismo...

Os he dejado más fotos en este enlace.El próximo mes de marzo de 2018, salimos en una nueva expedición para descubrir la ecología, las gentes y la vida salvaje de valle del Rift. Tenéis toda la información en este enlace.

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