BUTAN: DE POLLAS Y MONJES SÁTRAPAS EN PUNAKHA
Las mujeres buscaban su bendición en forma de sexo. Su intención era impresionar a los clérigos de su conducta mojigata y las formas neuróticas de la enseñanza de budismo. Según la leyenda local, convirtió a demonias en deidades protectoras al golpearlas con su pene. Debido a este poder para someter a los demonios, el pene Kunley se conoce como el "Rayo de Resplandeciente" y en la mayoría de las casas de Punakha vamos a encontrar su falo dibujado en las pareces para espantar esos malos espíritus, también en los comercios locales se venden esos falos de madera y las señoras los fabrican de madera en las puertas de sus comercios para colgarlos en el cuello o en las muñecas y conseguir apartar de sus vidas los malos espíritus.
Pero no es la única atracción del valle de Punakha, el más fértil de este pequeño país de los Himalayas, lo que más llama la atención son sus hermosos campos de arroz, los niños que los recorren vestidos de uniforme camino del colegio y el gigantesco dzong que se alza justo donde el río Madre (Mo Chuu) confluye con el río Padre (Pho Chuu). ¿Qué es un dzong? Pues un edificio característico de Bután en el que conviven monjes y funcionarios y donde los fotógrafos encontramos nuestro Shangrila.
Os dejo un vídeo de la subida al Nido del Tigre
Punakha fue capital de Bután durante trescientos años, hasta que en 1955 el Gobierno se trasladó a Thimphu. Se mantiene, sin embargo, como capital de verano, ya que el clima del valle es el mejor de todo Bután. Al dzong de Punakha, por cierto, también se le conoce como el Palacio de la Gran Felicidad.
Pero volviendo al santo varón, al visitar su monasterio vimos monjes muy simpáticos jugando al fútbol y uno más serio que bendecía feligreses en su interior. No lo hacia con agua bendita y con plumas de pavo, lo hacia con un pene de madera marrón con un mango blanco, este artilugio es considerado una reliquia religiosa y se le usa para bendecir a los devotos. Dicen que Drupka Kinley lo trajo cuando vino de Tibet a Bután, hace unos 500 años, se utiliza para golpear en la cabeza a mujeres jóvenes que vienen a rezar al monasterio buscando su fertilidad. Se cree que las mujeres que no tienen hijos y oran aquí, pueden luego quedar embarazadas.
Para llegar al templo uno tiene que atravesar la aldea de Yowakha. En sus calles todos conviven tranquilamente con los penes que "nos quita el mal de ojo", las mujeres nos sonríen al vernos fotografiarlos y los niños ni les hacen caso, en nuestro país sería motivo de risas y carcajadas. Las tenderas nos ofrecen unos falos enormes de madera pintada, con su eyaculación y todo por unos 20 dolares, pero hay algunos que valen más de 100.
Curioso lo de las pollas... Espero que no me den con ella en la cabeza y me dejen embarazado 😂😂
ResponderEliminarTU cuando vayas te arrimas a la pared por si acaso
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