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lunes, 24 de febrero de 2014

HISTORIAS CON ALMA (VII). FERROL NOSTÁLGICO


Hemos estado en esta escapada haciendo parada en Ferrol  para hacer una presentación de Ecowildlife Travel, y la verdad es que la ciudad ensimismo solo nos trae nostalgia, nostalgia de un pasado que seguramente fue mejor y de un presente oscuro como la situación económica que ha reducido al mínimo la actividad de sus astilleros y mantiene aletargados sus barrios y su economía. Dicen que ahora vienen mejores tiempo para el astillero, esperemos que así sea y estaremos contentos de volver para verlos. Llama poderosamente la atención la degradación de sus barrios más humildes y sus playas urbanas.

La lluvia que ha caído sin pausa durante nuestra estancia, tampoco ha contribuido a que nos llevemos muy buena impresión y casi no hay nada que podamos destacar de su arquitectura o de sus edificios, tampoco de sus gentes que se refugian con la lluvia y apenas se dejan ver. Varias calles semi peatonales y un barrio, La Magdalena, que aglutina comercios y trasiegos, pero que tuvo mejores tiempos. Eso sí todos los que hemos conocido están empeñados en sacar adelante este "viejo bote" varado en el Cantábrico.

Pero hoy buscando esas historias con alma que tanto me gustan, no quería marchar de Ferrol, son conocer esa gastronomía que tanta fama le dio antaño, si que existen lugares de referencia para comer marisco, Como O'Parrulo,  pero son las tabernas alejadas del centro las que realmente merecen la pena visitar y es una de ella, El Coral, el que hoy os traigo.

Detrás del antiguo arsenal militar ( cuanto recuerdos de los militares tiene todavía sus calles), en el barrio pesquero del puerto viejo, en un callejón de nombre pomposo , Calle del Cristo, este pequeño mesón regentado por un matrimonio, ella a la cocina, él poniendo música y cobrando y una alegre y sencilla camarera con bata, tiene esos platos que uno busca en estos lugares, mejillones, almejas, calamares, pulpo y el pescado que cae en la red cada día, todo fresco y muy bien cocinado, la barra, tres mesas y un altillo con otras tres más, olor a pescado y a vino turbio y orujo y licor de café de postre con alguna tarta o flan casero. Todo por unos 20 euros por cabeza y el vino, turbio como manda la tradición y en jarra. Un descubrimiento para esta nostálgica escapada a Ferrol.

2 comentarios:

  1. He de reconocer, que lo has clavado, me has hecho recordarlo como lo haría mi padre, que era un ferrolano, muy ferrolano y orgulloso de serlo. Hay muchos más sitios, pero hazte una escapada por Coruña, que también lo merece. Saludos

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  2. he de decir que no conozco el sol del el Ferrol pero eso es normal, grandes hombres y mujeres nacieron aquí, algunos mejor ni nombrarlos, pero si encuentro en mi paso siempre muy buenas gentes y corazones abiertos y de ellos estoy orgulloso, me encanta caminar por el empedrado mojado y olor la brisa que llega de la ria. Orgullo de ferrolano que nos debes perder mmm

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