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domingo, 28 de septiembre de 2014

TABLAS DE DAIMIEL. EL OLOR DE LA LLUVIA SECA

Pensaba mientras caminaba por las pasarelas del parque nacional de las Tablas de Daimiel en Ciudad Real, en un artículo que leí en El País sobre palabras raras. Entre esas muchas palabras salía la rarísima Petricor. Petricor es el  olor de la lluvia cuando cae sobre lugares secos. Y a ese olía el parque en estos primeros días del otoño. A lluvia que comienza a empapar la tierra y que levanta ese olor característico, el petricor.

Y llegue hasta Daimiel en este viaje permanente en el que me encuentro intentando explicar las buenas nuevas de nuestro proyectos de viajes a la naturaleza, nuestro proyecto Ecowildlife Travel. Subía desde Andalucía y Daimiel es un buen lugar para una parada de provisiones. Lagunas que crea el río Guadiana que esta vez venía a rebosar haciendo salirse "los ojos" de las cuencas a estas hermosas lagunas.

Y aunque todavía no han llegado las aves invernantes, Daimiel no defrauda nunca, más de 60 citas en un par de horas dan buena cuenta de lo excelso de estos humedales manchegos. grandes bandos de cigüeñas, las últimas, que ya se van para África, avefrías y ansares comunes que se quedan como residentes y sobre todo un buen número de limicolas donde destaco el combatiente que este año no había tenido la ocasión de citar.

No solo la Isla del Pan es un lugar privilegiado para la observación, esta vez engullido por la negra boca de una tormenta que comenzó a descargar nada más acercarme al promontorio, los tres recorridos no defraudan en ninguna época de año y sobre todo la laguna de aclimatación nos permite observar rarezas que se van reintroduciendo en estos lugares que antes fueron su hogar como la malvasía cabeciblanca o el porrón europeo.

En definitiva un lugar para los amantes de la naturaleza y de las aves cercano a todos los públicos y sobre todo en estos momentos donde el petricor nos endulza el sentido.

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