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martes, 9 de septiembre de 2014

EL NATURALISTA. LA BERREA DEL CIERVO EN CABAÑEROS

Es todavía de madrugada, la luna ya ha marchado, en la soledad del monte solo escucho los bramidos del ciervo. Roncos, insistentes e inhumanos. Desde mi observatorio no se ve nada, solo presiento el animal. La escasa luz de la madrugada y el escudriñar de los ojos, me permite ver siluetas que se mueven en la pradera. El telescopio no capta todavía la luz. Presiento que no están lejos, los huelo. El bramido se hace ensordecedor y de pronto, con la primera luz del día, miles de siluetas aparecen delante de mi desafiando la oscuridad. Los bramidos se acercan, también el galope de animales,el ruido del bramido es sustituido por otro más violento, es el entrechocar de las astas. El macho de 14 puntas aprieta, el de 12 resiste, las hembras los miran en silencio, los pequeños de la temporada anterior se mueven asustados, la pelea es incruenta.

Las cuernas golpean y se enredan entre sí en un frenesí desarbolado pero sólo se limitan a mostrar su fuerza al contrincante; ninguno quiere perder la batalla, son 40 segundos interminables, la cámara repiquetea en la semioscuridad para solo obtener unas siluetas borrosas.

El macho menor cede y corre por la pradera, el vencedor se acerca a las hembras, los pequeños se protegen con sus madres, en el último aliento de la batalla el vencedor berrea con fuerza, otros machos lo miran, se sabe ganador, ha ganado en el campo de batalla su derecho a procrear. Darwin estará contento, el más fuerte se adapta mejor al reto.


Son las 7.30 de la mañana de un día  de Septiembre, después de las primeras lluvias. Comienza la temporada en Ecowildife Es el Parque Nacional de Cabañeros en Ciudad Real. Hoy he cumplido un viejo sueño. Teneis otro enlace aquí-

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