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lunes, 7 de noviembre de 2016

LOGROÑO. UNA VISITA GASTROENOTURISTICA

El  Ebro a su paso por el puente de piedra

Bañada por el Río Ebro, Logroño ha sido históricamente un lugar de paso y cruce de caminos, aunque en los últimos años ha experimentado un auge extraordinario debido a la industria del vino y la verdura que se han instalado en sus tierras.

De su gran patrimonio cultural cabe destacar la Concatedral de Santa María de la Redonda. Construida sobre un primitivo templo del siglo XII, sufrió numerosas reformas y ampliaciones a lo largo de la historia, siendo la última la incorporación de sus conocidas torres gemelas, en el siglo XVIII. En su interior sobresale la sillería del coro, el retablo mayor y un cuadro de la Crucifixión atribuido al genial artista italiano Miguel Ángel Buonarroti. Del mismo culto son las iglesias de San Bartolomé y Santiago. De esta última sobresale su fachada barroca rematada con una enorme figura de Santiago Matamoros. También destaca la Iglesia de Palacio. Debe su nombre a la donación que realizó Alfonso VII de su palacio para uso de los riojanos en 1130.


De sus monumentos civiles merece la pena pasear por el Puente de Piedra, también denominado Puente de San Juan de Ortega, en referencia al que se cree fue su constructor, el actual puente fue construido en 1884 . Deben dejarse llevar hasta el Puente de Hierro, inaugurado en 1882, y que tiene una longitud de 330 metros. Se le denomina también como Puente de Sagasta. Otros edificios que merecen la pena son el Parlamento de La Rioja, antigua fábrica de la Tabacalera y anteriormente convento, la Muralla del Revellín o la Fuente de los Riojanos Ilustres que esta enclavada en la Gran Vía en el cruce con la calle Chile. De reciente construcción homenajea a una serie s de riojanos ilustres como el romano Quintiliano, Gonzalo de Berceo, Pedro del Castillo, Juan Fernández de Navarrete, Fausto Elhúyar, Zenón de Somodevilla y Bengoechea conocido como Marqués de la Ensenada, Julio Rey Pastor y el rey García Sánchez III de Navarra.

Tampoco deben olvidar pasear por Plaza del Mercado a la que se llega transitando por la Calle Mayor, uno de los puntos más calientes de la noche logroñesa. Esta calle Mayor tiene rincones inolvidables como la famosa pastelería de “Solano”, cuna del célebre caramelo del mismo nombre, o los pequeños comercios enclavados bajo sus soportales. Es un paseo agradable y de gran belleza.

Y más tarde se han de dirigir a la calle del Laurel que junto con la calle San Juan conocida como "la senda de los elefantes" y forman uno de los recorridos de pinchos, tapas y vinos más recomendados en cualquier guía gastronómica. El ambiente en estas calles varía según la hora del día o… de la noche.

Y ya al dejar Logroño una visita al Monumento a Espartero. En el centro de la Plaza de El Espolón, se levanta esta estatua conocida y parodiada por el tamaño de los atributos de su caballo. Alrededor de la plaza regurgita la vida social de los logroñeses en un paseo que tiene mucha fama en la provincia.

Os he dejado más fotos en este enlace.

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