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martes, 6 de septiembre de 2011

HOY HE VISTO LA CULTURA POPULAR, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD EL TEMPLO DEL CIELO. PEKIN (III). CHINA

Tenía tantas ganas de ver la cultura del pueblo en Pekín tras dos días de recorrer la ciudad, tanto por la Plaza de Tiannamen como la Ciudad Prohibida, sin haberla intuido. Pese a la mañana tremendamente  gris por la polución, hay momentos que te ahogas, me acerque hasta el Templo de Cielo ya que me habían informado que allí si vería la cultura popular de China,  no fallaron mis informadores.

El Templo del Cielo fue declarado en 1.998 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se encuentra situado en el interior del  parque Tiantan Gongyuan, al sur de la ciudad de Pekín. El Templo del Cielo como tal, es un conjunto de edificios presididos en el centro de la Gran Plaza por el Salón de Oración por la Buena Cosecha. A su alrededor cada día se concentran muchos ciudadanos chinos que siguen orando como lo hacían sus antepasados siglos atrás por los suyos y su vida.

Es este un bello ejemplo de arquitectura china, muy bien conservado, del que caben reseñar sus balaustradas de mármol y los dragones de cerámica que la "vigilan". Como es sabido los chinos tienen en el dragón una figura simbólica y  de culto. Tradiciones y leyendas se sugieren en estos bellos edificios de cúpulas doradas y pinturas azules y rojas imposibles casi de retratar por la polución de este mes de Septiembre.  En la Bóveda Imperial del Cielo, dicen que existe un muro donde oraban los Emperadores y su oración, por silenciosa que fuera, se escuchaba en todo el edificio. El muro, contruído al efecto, llevaba su voz con el eco a toda la estancia. Una belleza digna de admirar y que ningún visitante debería dejar de ver en su visita a Pekín.

Y pese a la espesa polución que decía, hoy he visto al pueblo. Decenas, miles de ciudadanos chinos toman cada día el parque. Mucha gente mayor, mucha gente joven que cuida a sus mayores, los chinos veneran a sus ancianos, muchos amigos que comparten partidas de cartas, damas chinas y dómino;  muchas madres y abuelas que tejen al sol chalecos para sus nietos, muchos amigos y amigas que hacen tai chi, dance o simplemente mueven cometas al ritmo de dulces melodías.

La música impregna el  ambiente y la comunidad, que palabra más hermosa y que masl utilizada por los políticos, disfruta en el parque. Disfrutan de su jubilación, su tiempo libre y su libertad. Entre aquellos muros del Templo del Cielo y en sus jardines, hoy he visto a un pueblo libre y hoy, alejado de los grandes rascacielos y de las enormes autopistas de Pekín, he descubierto al pueblo chino del que tanto había escuchado hablar.

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