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viernes, 18 de enero de 2013

EL CASTILLO DE PREDJAMA. ESLOVENIA (I)

Hemos llegado hasta Eslovenia para buscar en los parques naturales cercanos a los Alpes las huellas del lince boreal y el lobo, pero el temporal de nieve que nos hemos encontrado nos ha detenido en lugares más amables donde refugiarnos de la nevada inmensa. Y uno de esos lugares ha sido el hermoso e inaccesible en sus tiempos, Castillo de Predjama.

A sólo 10 kilómetros de Postojna, el pueblo más conocido por sus grutas y el pez humano que por el castillo, nos lo encontraremos hundido en una enorme roca al final de un minúsculo valle de pinos y prados donde pastan los caballos de los Balcanes. Este castillo, de más de 700 años, domina la roca de 123 metros de alto, poderoso, provocativo e inexpugnable, como se hace cuando uno pretender refugiarse o huir de algo. Lo construyó el caballero Erasmus Predjama, huyendo de una historia romántica y hermosa y a la vez, aunque encubierta, la primera historia de un gay reconocida en este minúsculo país de 2 millones de habitantes. Erasmus, fue un noble que tenía en uno de sus guerreros vasallos su pareja de amor. En aquella época la relación no estaba bien vista y un general de los ejércitos del rey dio muerte al amante. Erasmus dio muerte al general y fue perseguido por la justicia. Se refugió en este valle y construyó su castillo donde, al cabo de los años, fue derrotado y muerto.

El castillo tiene una cueva subterránea, desconocida en aquella época que permitía al noble salir y asaltar las caravanas reales y como un Robin Hood esloveno, repartía luego lo robado con sus vasallos y súbditos. Hoy el castillo es visitable y en se nos cuentan esta y otras historias de Erasmus, sus nobles y sus gestas y cada año, miles de visitantes los asaltan para celebrar la historia y se organiza un torneo medieval en el mes de Julio a los pies del castillo.

Lo más interesante es la zona de donde está enclavado, la capilla con sus figuras de monjes casi reales y el calabozo donde cuelga un muñeco que en la fría mañana parece, mismamente, un prisionero de guerra.

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