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lunes, 11 de agosto de 2014

SE ACABO EL ESALA PERAHERA. SRI LANKA(VII)

 Llegan de templos lejanos centenares de elefantes sagrados, enormes casi todos, con sus lujosas gualdrapas. A veces, más de trescientos se organizan en la comitiva; comen, se bañan estruendosamente en las fuentes públicas y barritan y escandalizan por toda la ciudad. Las mujeres pugnan por pasar bajo sus barrigas, que es devoción ventajosa para quedarse empreñadas. Hay a veces espantadas peligrosas y muertos, especialmente cuando los devotos asaltan la procesión para ofrecer plátanos o cañas de azúcar a los animales, que lograrlo es asunto de mucha fortuna, o revientan cocos ante sus colmillos, promesa también de felices augurios.

Entre los elefantes desfila una multitud de tamborileros, bailarines, portadores de antorchas de cáscara de coco (que a veces les caen ardiendo sobre los cuerpos desnudos), malabaristas, faquires, músicos, niños y niñas acróbatas, sacerdotes y penitentes que son conducidos como acémilas, con ganchos clavados en la agujereada piel de sus espaldas; descalzos y casi desnudos o vestidos con lujosísimos trajes, como los mismos paquidermos. Estos, además, van enjaezados con guirnaldas de bombillas alimentadas por grandes baterías que cargan sobre el lomo, junto a personajes ataviados como los legendarios majarayas.

Así relataba el gran Jesús Torbado los instantes mágicos de esta frenética fiesta en Sri Lanka. Esa loca actividad que dura 10 días con sus noches acababa ayer cuando la luna llena de Agosto esparcía sobre esta hermosas tierra su pálida luz tras el filtro de una bruma que no la dejaba brillar como ella sabe. Miles de personas por las calles y miles de exclamaciones de entusiasmo. Para el ojo occidental. no muy acostumbrado a estos fastos, todo es sorpresivo y abrumador. Nosotros teníamos dos noches de festival y muchos decidieron no ir la segunda noche. es un recorrido agotador, asfixiante por le calor pero en el que el pueblo cingalés gasta hasta sus últimas energías.

Cuando el elefante cargado con la reliquia del diente de Buda hace su entrada en la calle, la multitud grita enfervorecida, lanzan monedas a los bailarines, los tambores resuenan con fuerza, una débil lluvia nos empapa, los que se habían quedado dormidos en las sillas se despiertan, el elefante barrita estruendoso, la ilusión se describe en los rostros de Los fieles, los turistas nos miramos incrédulos, la noche se adentra cas en la madrugada y el imaginario no da para guardar tantos recuerdos..., es el festival de la luna de Agosto, el culto del budismo y una fiesta difícil de olvidar.

Os dejo más fotografías en este enlace.


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