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viernes, 8 de abril de 2016

TENERIFE: EL TEIDE Y LA HERMOSA CIUDAD DE LA OROTAVA ESTAN TRISTES

El Teide preside imperterrito la hermosa villa de La Orotava

En este tránsito tinerfeño, vuelvo siempre a lugares que me enamoraron de estas tierras y que hacen que jamás olvide el tiempo que viví en ellas. Y en mi camino nunca falta el Valle de la Orotava, probablemente el valle más hermoso de nuestro país. Coronado por el Teide que se observa desde casí todos los rincones de la ciudad, regado por manantiales escasos y poblado de hermosos jardines y bosquecillos que la adorna desde el mar, al ascender por sus calles empedradas uno no deja de emocionarse de que hace tantos y tantos años esa ciudad se conserve hermosa.

Pero esta vez no vengo a hablar de su hermoso ayuntamiento de color rosado, ni de su casa de los balcones, símbolo de antiguas prosperidades, tampoco de su Iglesia de la Concepción con más de 500 años de historia y que supo de conquistadores, inquisición y naves que partían a las Américas; tampoco de su jardín botánico, bello y joya de la ciudad, tampoco del liceo del Taoro, símbolo de una ciudad rica en cultura e intercambios. Hoy vengo a hablarles de la soledad de Alexander Von Humbolt  y de su coetáneo compañero tinerfeño y naturalista Don Telesforo Bravo.

Don Telesforo Bravo, se moriría de vergüenza hoy si supiera como tiembla su legado por mala gestión

Ambos están tristes, Don Telesforo fue un prohombre de ciencia, naturalista, geólogo y convencido
canario que lucho por su tierra, por descubrir, por inventariar por poner Canarias en la cima del mundo científico. Murió en esa lucha y con mucho esfuerzo se levanto el centro de visitantes que lleva su nombre en La Orotava. En su interior nos cuentas como fue la isla, como es y nos adelantan como serán algún día esta tierra y nuestro planea. Lindo homenaje a un hombre de ciencia. Pero al entrar en el centro, tenemos la sensación de que algo falla. Después de 10 millones de euros y más de 10 años de trabajos para inaugurarlo por la burocracia, el centro apenas tiene visitantes y sus cuidadores, amables y resignados, nos comentan que costo abrirlo después de su inauguración y que esa misma falta de fondos, los hace pender de un hilo y no saben si se mantendrá mucho tiempo abierto. Una putada más de estos gobiernos sin miramientos a la ciencia y la cultura. Con el sueldo de uno solo de esos diputados canarios o senadores que no hacen nada en Madrid y que ni los mismos que los votan se acuerdan de ellos a los meses, se podría arreglar esta situación. Es lo que tiene la ciencia que no le importa a nadie.

Pero a su belleza interior, al hermoso vídeo que nos enseña tantas y tantas cosas desconocidas por muchos de los visitantes, al conocimiento de la vida de Alexander von Humbold que vamos viendo a través de sus interactivos montajes, del parque nacional del Teide al que tanto amamos, se nos une otra pena. Al salir buscamos el mirador que lleva su nombre y lo encontramos cerrado y olvidado en una ladera. Humbold alegraba la vista de los visitantes del bar que lo custodiaba y hoy, cerrado este por problemas judiciales y seguramente por problemas de su financiación legal o ilegal, Humbold languidece como las plantas que han tomado el recinto. Que barbarie, que desastre, que falta de respeto a todo lo que Humbodt y Bravo trabajaron. Una inútil consecuencia de inútiles políticos que no saben ni por donde andan. Yo que perseguí a Humboldt desde A Coruña hasta Ecuador, que subí volcanes y baje montañas, me entristezco y enfurezco por ese desastre de políticos mediocres y sin miras. ¿hasta cuando la sin razón?.  Lamentablemente nadie supo darme respuesta y no espero que ese humilde texto consiga grandes cosas, pero al menos hoy pude desaogarme de esta honda tristeza.


Subido a la tapia del restaurante pude fotografiar al "maestro" triste y mustio, ni el Teide lo miraba ese día.

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