Páginas vistas en total

sábado, 28 de enero de 2017

NORUEGA ON ROAD(III): CUANDO VER EL SOL EMOCIONA

El primer día de sol en Tromso

Hoy salimos a navegar por el fiordo de Grensundet en Tromso (Noruega), buscando el Ártico y las ballenas y orcas que en esta época el año se adentran en los fiordos persiguiendo el bacalao y el arenque. En está época  la corriente del Golfo viene cargada de vida y aquí estos grandes cetáceos se sienten como en casa. Salimos y las encontramos y disfrutamos del encuentro, os he dejado más fotos en este enlace. Pero no os voy a hablar de ello hoy, hoy os hablaré de las emociones y de los encuentros con algo que nos estas acostumbrados. Hoy os voy a hablar de como un noruego se emociona cuando ve el sol por primera vez después de dos largos meses de noche oscura, de Kaamos.

El Kaamos, también llamado la noche polar, es 24 horas de oscuridad. En Noruega, en esta parte más norte el sol no se verá durante dos meses y medio, hay días de ligera claridad y luego en enero las horas de claridad se alargan pero no se llega a ver el sol. El Kaamos se da más al norte del círculo polar ártico. El círculo polar ártico es la línea imaginaria de la tierra sobre la cual hay al menos un día al año en la que el sol no sale por el horizonte en invierno, y al menos un día en el que el sol no se pone durante 24 horas en verano.

Cuando llega el Kaamos, todo se acompasa, la vida se adapta a esas horas sin luz, dicen que las personas que viven muchos años en el Kaamos son más propensos al suicidio, para los españoles es una locura, en el grupo que acompaño hablamos de ello y todos coinciden en la tristeza de los paisajes y las personas. Yo no lo creo, pero asisto curioso a esas conversaciones. Si que es cierto que todo se ralentiza, hasta mi carácter. Imagino que se ha de pasar un ciclo completo de Kaamos para analizarlo.

El año pasado el 19 de enero estaba más al sur, en Andenes y vi salir el sol por primera vez tras el Kaamos, la gente gritaba y saltaba de alegría y fue un instante emotivo. Hoy 27 de enero ha vuelto a suceder, esa vez más al norte, casi 250 kilómetros más arriba del año anterior. Íbamos en un barco navegando y de repente, el capitán ha hecho sonar el silbato con todas sus fuerzas  y todos nos hemos vuelto hacia el mar buscando las ballenas,  Iga, nuestra guía, ha salido de la cabina y se ha puesto a gritar de alegría y a decir en ingles ¡felicidades, felicidades, hoy en un día feliz!. Yo me he girado y le he preguntado por las ballenas y ella incrédula me ha dicho -¿que ballenas?, es el sol no lo ves?- y se ha vuelto a girar a todos para celebrar el día.

He mirado al horizonte, he fotografiado al sol y luego me he girado hacia ella y le he hecho esta foto que acompaña el texto. Su felicidad ha sido, por un instante, nuestra felicidad. A veces, sin darnos cuenta, obviamos por conocidas o costumbristas para nosotros, las cosas más importantes. Para los noruegos, ese sol que nos sobra en España, es muy, muy importante.., y nosotros sin enterarnos. Como dijo una vez el malogrado cantante de The Doors, Jim Morrison, "hay cosas conocidas y otras desconocidas y, en medio, están las puertas". Hoy hemos aprendido algo nuevo sobre esta cultura escandinava.


1 comentario: