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domingo, 27 de mayo de 2018

SOLO EL 10% DE LOS ESPACIOS PROTEGIDOS DEL MUNDO LO ESTAN REALMENTE

Hace unos meses caminaba solo con un guía por el parque nacional Way Canvas en la Isla de Sumatra buscando el tigre de Sumatra, estábamos los dos solos en medio de un lugar virgen, apenas había rastros de que por allá campara algún sapiens más, quizás rastros de algún científico que en época de bonanza investiga la vida del mítico animal. Estábamos en la zona cero, alejada de los caminos del parque donde a veces se ven turistas de naturaleza que viene buscando monos y aves. La sensación fue única, lo describía en esta entrada del Way Canvas. Pero quizás eso solo fue una ilusión, por que la verdad es que casi no quedan zonas de la Tierra que se libren del impacto humano.

Un reciente trabajo, publicado en la revista Science, nos advierte, y sobre todo nos delata, que descontando la Antártida, "solo un 10% de las tierras protegidas escapan a nuestras acciones más dañinas para con la naturaleza..., un tercio de los parques nacionales, reservas naturales y otras áreas con algún tipo de protección ambiental están profundamente degradados" y lo que es peor, la mayoría se concentran donde nos creemos mas civilizados, Europa y, desgraciadamente como ya recogí en otro entrada de este blog, en África.

He asistido y asisto cada año a ferias y algún congreso que nos habla de que las zonas del planeta bajo protección cada día ocupan más espacio en nuestro planeta, desde hace 25 años no paran de crecer, vaya contradicción, cada día tenemos más espacios protegidos y cada día desaparecen más especies de animales. Tras la cumbre de Río de 1992, se nos contó que "la extensión de las tierras protegidas ocupaba el 14,7% de la superficie terrestre y repartida entre más de 200.000 áreas con algún tipo de protección legal". Y en ese saco va de todo, no solo los parques nacionales y naturales, las reservas de la biosferas o espacios de la Red Natura 2000, también zonas Zepa y humedales y otras tantas referencias similares. El 15% de la la masa de tierra de nuestro planeta..., y el otro 85% para que sigamos haciendo de las nuestras, pero ni así, porque este estudio demuestra que la presión que estamos ejerciendo los humanos sobre estas áreas protegidas, hace que "un 32,8% de las tierras protegidas sufren una huella humana que hace muy complicado la conservación de la biodiversidad que albergan". Ese porcentaje equivale a algo más de seis millones de kilómetros cuadrados, unas 12 veces la extensión de España.

Los próximos meses de Agosto y Septiembre, nuestros compañeros Judith e Ignasi salen con pequeños grupos a las tierras vírgenes de Canadá, son unos privilegiados, junto con zonas muy al norte de Rusia, son los pocos espacios que permaneces parcialmente a salvo de esta presión.


En una entrevista con El País, James Allen, coautor del trabajo, detalla que "utilizamos para medir el impacto una única métrica en la que 0 es igual a estado natural y 50 es el centro de una ciudad. Un valor de huella humana por encima de 4 se corresponde con el de una tierra dominada por los humanos, con el impacto equivalente al de la ganadería y el pastoreo. Vemos que un tercio de toda la tierra protegida está por encima de ese valor de 4". El investigador también añade que "las zonas con protección más antigua se encuentran mucho más degradadas. Buena parte de ellas se hallan en las regiones occidental y central de Europa (Países Bajos, Alemania, Polonia...) Japón y la costa este de EE UU. Son las zonas donde se crearon los primeros parques nacionales, pero también las de mayor huella humana en forma de ciudades, carreteras, cultivos...".

Esto lo vamos viendo cada año como en parques nacionales como el de Bialowiecza en Polonia que alberga las última reserva de bisontes de Europa, los cultivos ya están en la misma entrada del parque y la zona de bosque virgen donde antes pastaban los bóvidos, es hoy, en buena medida un bosque transformado para uso de madera. Nuestro compañero Alfonso Palazuelos que visita la zona cada temporada, comienza explicando siempre a sus viajeros como era hace quince años esa zona y como es ahora.

La esperanza como continúa diciendo Allen, esta en las nuevas zonas creadas: "las nuevas zonas protegidas se están estableciendo intencionadamente en regiones con baja huella donde hay poca gente, evitando así el conflicto".  Y eso es lo que hay, aunque nos sepa mal.

Afortunadamente, desde nuestro trabajo vemos día concienciación y ganas de hacer las cosas bien, el acto individual nos es el camino, pero ayuda bastante, y eso lo vemos en la luchas de muchas comunidades indígenas del Perú amazónico por proteger realmente su tierra del avance de las petroleras, los vemos también en Bostwana donde se intenta compaginar los recursos económicos que generan los parques nacionales con la efectiva y real protección de su biodiversidad, pero lo vamos también en las feria de turismo, como la que estaremos en Junio en Madrid, la Madbird, donde proliferan, cada día más, las empresas como la nuestra, que compagina sus actividad con un compromiso activo por el turismo sostenible y por último, lo vemos también en nuestros empresarios de naturaleza, los de verdad, las pequeñas explotaciones turísticas, que intentan integrar en sus negocios el espíritu del hombre del campo apegado a su tierra, a su agricultura y a sus recursos, pero con un enorme respeto por todo aquello que la naturaleza les otorga. Y esos pequeños pasos, son los que nos hacen creer que esto todavía tiene solución.

4 comentarios:

  1. Gracias por el texto, José Luis. Te comparto una reflexión al respecto:
    Cuando leo estas cosas siempre observo la contradicción (que refleja mi propia contradicción interna) de apelar a la conservación de las zonas vírgenes y decir cosas como, en este caso:
    "Los próximos meses de Agosto y Septiembre, nuestros compañeros Judith e Ignasi salen con pequeños grupos a las tierras vírgenes de Canadá, son unos privilegiados, junto con zonas muy al norte de Rusia, son los pocos espacios que permaneces parcialmente a salvo de esta presión".
    Si hubiese muchos más "privilegiados" como Judith e Ignasi y ese grupo de personas (no sé quiénes son y esto no es nada personal, ya digo que yo también lo he hecho y no sé qué pensar al respecto), ¿no significaría el fin de esas escasas zonas protegidas de nuestro impacto? ¿No sería hora de dejar en paz todas esas zonas o de entrar ahí con un verdadero ánimo de no hacer ningún impacto, es decir, con unas normas muy concisas al respecto? (No vehículos de muchos tipos, número muy limitado de personas, tiempo limitado, etc, etc...). Quizá eso está sucediendo ya, no lo sé, pero lo que vi en Kenya me hizo pensar mucho sobre lo que hacemos los seres humanos, incluyendo los que decimos que pensamos más "ecológicamente".
    Esto es sólo una reflexión, y desconozco muchos aspectos del tema, pero últimamente, me surgen estas preguntas con cierta frecuencia y con quién compartirlas mejor que con alguien que tiene mucha más experiencia que yo en todo esto.

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    1. Querido amigo Fran ( jope me ha salido consultorio sentimental jajajaj) gracias por tu certera reflexión. Con ella me ayudas, a ver si soy capaz, a desentrañar y desmitificar el impacto del turismo que es un tema que tiene mucha cola, y no de pegar precisamente.

      Mira el turismo crece a pasos agigantados, según la OMT, la agencia internacional de turismo de la ONU,

      - 25 millones de personas se desplazaban internacionalmente en 1950, mientras que en 2015 fueron 1.200 millones
      -Se estima que el turismo representa el 10% del PBI mundial
      -Emplea al 10% de personas del mundo
      -Se estima que continuará creciendo a una medida anual del 3,3% hasta 2030

      Una burrada verdad? Pues con todo y eso, solo representa un escaso 5% del impacto de la huella del carbono que emitimos. Según Taleb Rifai, secretario general de la OMT “El turismo aporta el 5 % de la huella de carbono del mundo. De esto, el 3,2% proviene del sector del transporte y el resto de la industria hotelera“. Parece mentira pero es así.

      El gran impacto sobre los espacios naturales viene dado por el afán lucrativo y las necesidades de nuestro mundo, el mundo occidental. Los espacios naturales se protegen para preservarlos de la borágine constructora, de la tala de árboles, del afán consumista. Los mares se protegen del consumo mundial de pescado, de la contaminación global, no del uso que los cruceros puedan hacer de ellos, ese daño es nimio comparado con el que hacen las plataformas petrolíferas y gasísticas, por ejemplo del Artico que tu conoces. Ya ves la contaminación que produce una zodiac con 12 turistas a bordo, aunque salga cada dia del año.

      La deforestación de Alaska, el norte de Canadá y la Siberia Rusa o la península de Kanchantka, espacios protegido por leyes internacionales, son debidas a las laxas medidas que esos estados toman. Ignasi y Judith que levaran 12 turistas en total ni siquiera pueden ir a hoteles, que no hay, duermen en la natura. Pero aunque fuéramos cada día del año con 100 turista, nuestro impacto ni se notaria. La industria de la madera consumio en 2017 más de 10.000.000.0000 ( te lo pongo en numeros para que de más sensación) de metros cúbicos ( un crecimiento del 301% con respecto al 2016), y no todo era madera de granja, Indonesia, Malasia, Tailandia, Rusia, China se deforesta a marchas forzadas...

      Dicho todo esto, solo me queda que decirte que la única herramienta para parar esto es la educación, a través de la escuela y los viajes, seguro, necesitamos ganar tropa para la causa, y nuestros gobernantes no estan por la labor.

      Un último ejemplo, al lince no lo matara el turista, ni el conductor desprevenido que lo atropella, lo mata la política que construye carreteras en espacios naturales para sacar la fresa que se bebe el agua del acuifero, lo matara el que prende fuego al pinar para cultivar más y arrasa miles de hectáreas del parque natural de Doñana o lo matara el empresario que compro una vieja mina en Aznalcollar y ni se preocupo por sellar las fugas de veneno vertiendo toneladas de residuos en el parque, el turista solo contribuye con algún valor economico para que los empresarios locales convencidos con el turismo no dañino, puedan tirar adelante sus negocios..., dificil solución tiene, pero como decía Forest Gum, "mi mama dice que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes que te va a tocar" y ahora nos toca que nos gobiernen los que les importa un pito tu reflexión y la mia.

      un abrazo amigo

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  2. ¡Muchas gracias por la respuesta! Los números son apabullantes, desde luego. Opino como tú, que la única solución es la consciencia y eso sólo se adquiere observando, reflexionando y actuando en consecuencia (parte de eso es, sin duda, la educación, pero creo que lo principal es la voluntad de querer aprender y reconocer la responsabilidad sobre los propios actos), lo cual requiere un esfuerzo que, espero, muchos estemos dispuestos a hacer. Quizá así, los gobernantes tengan que cambiar su escala de valores... Vaya uno a saber... Igual, como especie, nos enteramos de lo que sea que ahora no estamos comprendiendo y salimos bien de esta :) ¡Un abrazo!

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    1. Hombre eso espero porque yo como Serrat y Sabina quiero vivir mas de 100 años!!! Un abrazo pinche y suerte en la aventura mexicana

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