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domingo, 10 de noviembre de 2013

PLACERES EN MINIATURA. DONOSTIA (I)

San Sebastián reúne en sus calles, plazas y jardines un conjunto de lugares increíbles para hacer volar los cinco sentidos, pero es en sus bares y tabernas donde se concentra la magia diaria del buen hacer gastronómico que nos hace un lugar único para disfrutar; olores que nos atraen, sabores que nos deleitan, visiones que nos acompañan por la mejores barras de pintxos y, sobre todo, la hospitalidad y alegría que sólo los buenos gastrónomos saben contagiar.

En esta ruta descubriremos esos pequeños placeres que nos brindan algunos de los mejores cocineros de la ciudad y recorremos las calles de la Parte Vieja envueltos en la cultura y las tradiciones de la San Sebastián más abierta y cosmopolita. Y lo haremos de la mano de nuestro guía, que nos enseñará los secretos mejor guardados por los donostiarras: sus tabernas y la forma en que se piden los pintxos, una tradición que viene de muy lejos y que guardamos celosamente.


Iniciamos la ruta en el antiguo mercado de abastos, la Bretxa, transformado en centro comercial y de ocio, mantiene el mercado tradicional de productos autóctonos y de temporada. A él acuden a diario algunos de los cocineros más renombrados de la ciudad para seleccionar personalmente la carne y el pescado que servirán en sus restaurantes y tabernas. En el exterior del mercado se sigue perpetuando la tradición de venta en la que caseros y tenderos siguen ofertando sus productos de la huerta. La Bretxa fue el lugar por donde las tropas inglesas de Wellington penetraron en la ciudad durante el asedio de 1813. Cerca del mercado esta el antiguo Iturrioz, hoy remodelado,  y el Haizea dos de los bares con mejores tapas de la ciudad. en el primero podremos degustar su "lasaña de anchoas" y el segundo su "buñuelo de bacalao".

De ahí seguiremos por la calle Fermín Calbetón. El casco antiguo es el epicentro de las tertulias alrededor de un vino, un txiquito y un buen pintxo. La calles es un ir y venir de gentes que curiosean y compran pero, es al atardecer cuando los bares, tabernas y restaurantes se llenan de jóvenes y mayores. Y es aquí en la calle de Fermín Calbetón donde la cita es obligada. En las barras de sus establecimientos se concentra la más alta gama de “placeres en miniatura”. Bares cómo el Izkiña o el Egosari son parada obligatoria en la ruta.

Y de aquí a la Iglesia de San Vicente: Dicen de ella que es el edificio que se conserva en pie más antiguo de la ciudad. Fue edificada a principios del siglo XVI. Es de austero estilo gótico, y destacan sus bóvedas de crucería, contrapuntos, y el Cristo del interior, obra de Felipe de Arizmendi. Destaca en su fachada lateral “La Piedad” obra de Jorge Oteiza, instalada en 1999. Esta austeridad contrasta con le ambiente de las calles que la rodean y la animación de las tabernas colindantes a mediodía y al atardecer.

La Plaza de la Constitución es centro vital del San Sebastián más antiguo , enclavada en el corazón de la Parte Vieja, donde tienen lugar algunos de los principales acontecimientos festivos en la ciudad como la Tamborrada (20 de enero) ó la feria de Santo Tomás (21 de diciembre). Las coloridas fachadas, con números pintados en cada balcón, nos recuerdan que fue coso taurino. Las cámaras fotográficas de los visitantes repiquetean con furia y en sus terrazas y bares se acogen a todos los visitantes en las horas punta para degustar un buen pintxo y un buen vino.

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