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domingo, 12 de julio de 2009

SAN FERMINES. Y EN LA MAÑANA QUE?











No debemos marchar de Pamplona, sin recorrer sus calles y hacerlo en San Fermín, es la mejor forma de comenzar el día, con permiso de los directivos del Casino y su Baile de la Alpargata. Y si me piden donde, ¿donde va a ser?, pues en la mítica calle de la Estafeta de correos. Si esa que los de la tele no se cansan de pronunciar. Ya paso el encierro y los barrenderos se afanan en dejarlo en perfecto estado de revista. Fotografía en la curva de la estafeta y a pasear. Subimos hacia la Plaza de los Burgos y ahora si de día, descubrimos la fachada del Ayuntamiento de un barroco exhultante. Al lado la iglesia de San Saturnino y en la zona las tres iglesias que representaban los tres burgos de la ciudad, la de San Cenín, de estilo gótico, del s. XIII y que acoge a San Fermín durante las fiestas; San Nicolás, de estilo de transición y Santo Domingo, de estilo gótico tardío, construida durante el siglo XVI. Y de aquí a la cuesta de Santo Domingo, lugar principal de los encierros de las fiestas, y donde, en una pequeña hornacina, San Fermín recibe los cantos de los mozos antes de los encierros. Nos subimos sobre los cajones para ver donde encierran los toros, simple curiosidad. Bajamos por la muralla, reconstruida en los siglos XVI y XVIII para ver los corrales. La Vega del Río Arga se encuentra sembrada de jardines para disfrute de los pamplonícas. Cruzamos el puente y vemos los corralillos que albergan a los toros del encierro. Cada manada en su cajón. De vuelta utilizamos el ascensor que sube del río, del barrio de Rochapea hasta la ciudad antigua, a la calle Descalzos. Obra concebida para el bienestar de los locales es, durante San Fermín, casi una atracción turística.
De vuelta al casco viejo bajaremos por la curva de Mercaderes, para buscar la Catedral de Santa María la Real. Torres generosas y un interior, de estilo gótico, diferente por completo a su fachada de estilo neoclásico. En su nave central se pueden admirar el Mausoleo de los Reyes Don Carlos III de Navarra y Doña Leonor. Hay misa, se escucha música sacra y en la puerta se vende ejemplares de la verdad a "0,50 céntimos". Por supuesto no compramos.

No acaba aqui el paseo pero sería interminable, como lo fue nuestra mañana entre mozos y gentío abarrotando la ciudad. http://www.turismo.navarra.es/ , es un buen sitio para informarse.

Cansados del madrugon, no quisimos abandonar el paseo sin tomar algunos pinchos. Diferentes a los de Donosti, más baratos. Por cierto que por aquí dicen de los de Donosti que son unos "robasetas". Curiosa rivalidad esta que los donostiarras llaman a los pamplonicas "meaplayas"

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