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sábado, 3 de octubre de 2015

SALI A TOMAR UNA CAÑA Y ME LIE: EN LIMA

Cuando uno esta de viaje busca momentos de relax y sosiego, en mi caso siempre acabo como el borracho de mis escritos( podeis verlos aquí)  en alguna vieja taberna escuchando y contando historias. Dice un consejo que ley en una botella de Pilsen fresquita, que "lo que pasa en el bar, se queda en el bar" y así debiera ser, lo que pasa es que yo escribo y a veces se me escapan las cosas.
Llegamos a Lima buscando viejas tabernas y nos encontramos con Queirolo. La historia de esta vieja taberna se inicia aproximadamente en 1880 con la llegada de la familia Queirolo al antiguo distrito dela Magdalena Vieja, hoy el tradicional distrito de Pueblo Libre y con la fundación de la típica pulpería de la época donde se vendían diferentes productos como conservas, vinos, abarrotes y algunos utensilios. En el distrito de Pueblo Libre y con mi ascendente comunista, esto no podía acabar bien.


El tiempo convirtió el pequeño negocio familiar en lo que hoy se conoce como la Antigua Taberna Queirolo, un bar diferente lleno de una atmósfera de finales del siglo XIX, donde  se sirvan papas sancochadas, piqueos, y los más graciosos los famos "sanguches", pero sobre todo cerveza fresca vinos y piscos de la Bodega Santiago Queirolo. Comenzamos por la primera y acabamos bien tumbados con los segundos.
La Pilsen es suave y rubia, pero es la Cusqueña la que te va animando y te deja al borde del precipicio hasta que alguien dice "hacemos una Res" y entonces ( ay Dios) lo cosa se deteriora. La Res es una botella de pisco quebranta a la que se le mezcla ginger ale ( algo así como el rebujito andaluz pero con 40º), con su lima y su azúcar de caña. El primero le da, el segundo le sube, el tercero le tumba y como el borracho citado uno se va cantando "la vida te sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios" y zigzagueante tomamos camino del hotel si saber siquiera donde dejamos el coche. No lo recomiendo ( se ha de beber responsablemente) pero oigan, el rato fue maravilloso y la compañía soberbia. Buenos días.

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