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miércoles, 5 de agosto de 2009

EL NATURALISTA. MIS VERANOS CON LOS ABEJARRUCOS


A finales de Mayo, si uno tiene la suerte de vivir en Andalucía, se despertará muchas mañanas con el canto de las bandadas de Abejarrucos que atraviesan estas tierras buscando el continente africano. Es una de las mayores migraciones que se pueden observar hacia África. El Abejarruco (merops apiaster) vuela en grandes bandos y hace sentir su voz para orientarse y que nadie se pierda en la migración. Le gusta las zonas abiertas, las riberas de los ríos y los prados verdes o las plantaciones.


A mi trae recuerdos de infancia, los veo simpre sobre los cables que siguen paralelos el cauce del Guadiaro, los escucho en los atardeceres de Doñana y los intuyo en sus largos vuelos apostado en la Playa de los Lances de Tarifa como paso final. Pero donde siempre me lleva el canto del Abejarruco, es inexorablemente a las planicies de África, a los taludes del rio Mara cuando anidan y ver a los cocodrilos luchar por cazar algún pequeño, a los cañaverales del rio Chobe en Botswana ( la foto está tomada allí) donde cazan o a verlos sobrevolar mi cabeza en el rio Zambeze cuando van buscando las Cataratas Victoria. El Abejarruco es así.

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